¡Aviso! Esta es una reseña doble. Hoy quiero hablar de dos historias que comparten título: la novela corta El tren, de Teresa P. Mira de Echeverría y el relato de corte intimista El tren, de Miriam Beizana Vigo. Como ya sabéis, me gusta experimentar. Aunque nunca antes lo había hecho de este modo, mezclando estas dos temáticas a priori tan distintas entre sí. Si algo sale mal, ya sabéis. No me llenéis A Librería de comentarios feos, que para eso ya está Twitter.

·Título: El tren
·Autora:
Teresa P. Mira de Echeverría
·Género:
ciencia ficción
·Fecha:
octubre de 2016
·Editorial:
Café con Leche
·Número de páginas:
 144
·Valoración: Sí, recomendable
·Adquiere El tren aquí

·Título: El tren
·Autora:
Miriam Beizana Vigo
·Género:
intimista
·Fecha:
2018
·Autopublicado
·Número de páginas: 
17
·Valoración: Sí, recomendable
·Descarga gratis El tren aquí

Teresa P. Mira de Echeverría nació en Pilar (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1971. Es Doctora en Filosofía y trabaja como docente universitaria. Además, investiga las relaciones entre filosofía, ciencia ficción y mitología y participa en el grupo de escritores Los clanes de luna Dickeana.

Sus relatos han aparecido en múltiples revistas y antologías internacionales. Un ejemplo es «La Terpsícore», un cuento ganador de la convocatoria Alucinadas (Palabaristas) y que, además, fue traducido posteriormente por Lawrence Schimel y publicado en un número especial de la revista Strange Horizons. Su novela breve Memory fue traducida también por Schimel y publicada en Estados Unidos, tanto en formato electrónico como en papel y bajo el sello de Upper Rubber Boot Books. En 2017, Editorial Cerbero reeditó su antología de relatos de ciencia ficción Diez variaciones sobre el amor, que ya reseñamos en A Librería hace medio año. En la actualidad, Teresa trabaja en varios proyectos literarios.


Miriam Beizana Vigo nació en A Coruña el 20 de agosto de 1990. La autora intimista se especializó profesionalmente en la administración orientada al sector industrial. Siempre le ha encantado leer obras literarias de todos los géneros que cayeran en sus manos, pero sus predilectas son las de corte intimista e histórico.

Desde pequeña, Miriam escribe y nunca ha dejado de hacerlo. Su colección de relatos y novelas sin publicar es enorme. Trabajó en el género fantástico, pero la madurez le hizo centrarse en historias y personajes que ahondaran en los sentimientos más profundos del ser humano: amor, odio, miedo, paso del tiempo o descubrimiento personal son solo algunos ejemplos de esto. Le encanta añadir a sus creaciones elementos típicos de la poesía con el fin de embellecer la composición.

Su primera novela publicada fue Marafariña (2015). Marafariña es una novela de ficción autobiográfica de 652 páginas de extensión que se centra en la vida de una joven Testigo de Jehová que vive en el ambiente rural de la Galicia más profunda y oculta. Sus temas son la represión religiosa, la homosexualidad (nótese aquí el importante contraste que se establece), el ser humano, la adolescencia, la Galicia rural y la naturaleza.

Un año después, Miriam publicó Todas las horas mueren (2016). La segunda obra de la joven autora gallega es una novela breve de corte ensayístico. Todas las horas mueren ocupa unas 150 páginas y cuenta la vida de Olivia Ochoa, una escritora en su edad anciana atrapada por los restos de un oscuro pasado. Los temas que trata son la vejez, el paso del tiempo, la muerte, la juventud perdida, el pasado, la dictadura y la literatura como vía de escape.

Miriam quedó finalista del XI Certamen Cuentos Interculturales de Melilla de 2017 con su relato El tren (que hoy comentamos) y ha participado en prólogos de autores autopublicados como Joana Arteaga (Siete versos sueltos, colección de relatos) y Jesús Carnerero (El grito de los murciélagos, novela).

Además, la autora gallega ha colaborado en antologías de relatos como Personajes de novela (Playa de Ákaba, 2016) con su relato El peso de las lágrimas en el corazón Cada día me gustas más (Ed. HULEMS, 2016) con su relato Ensayo sobre la fragilidad del amor.

Las autoras que más han influido en Miriam han sido Fannie Flagg, Virginia Woolf, Carmen Laforet, Rosa Montero y Ana María Matute.

En la actualidad, Miriam está a punto de revelar los secretos de la segunda parte de Marafariña, en la cual ha estado trabajando desde hace un par de años y realiza reseñas literarias en A Librería, el portal de crítica literaria que fundamos juntos hace un año y medio. Esta es su página web oficial, que recibe interesantísimas actualizaciones semanales, sobre todo reflexiones feministas, intimistas y sobre la literatura en general.


Qué mágicas son las letras. La literatura nos desborda, nos hace estremecer y, en ocasiones, nos regala historias que, pese a enmarcarse en contextos completamente dispares, presentan igualdades destacables. Coincidencias que en ocasiones van más allá del mero título que, en esta ocasión, comparten.

Empecemos hablando de la novela breve de la autora argentina. En ella se nos presenta al sintagmarca Jules Gare, un hombre que dirige una expedición que recorre unas interminables vías de tren en busca de los astados, los nativos del planeta en el que se encuentran. A simple vista, la premisa de esta novelette podría enmarcarse en la tradicional historia de ciencia ficción, pero Mira de Echeverría no se queda ahí, sino que rompe con la normatividad introduciendo personajes LGTB que aman, que sienten y respiran y que, en ningún caso, son estereotipos o exageraciones. El tren se convierte así en una obra referencia de la ciencia ficción de nuestros días, igual que Teresa P. Mira de Echeverría es ya una maestra del género en lengua española. Traslado aquí una frase que me ha encantado de su sinopsis y que creo que es la mejor definición de esta obra: El tren es “una fábula imprescindible sobre la otredad y la inevitable convivencia de lo diverso”.

El tren, de Miriam Beizana, es un cuento lleno de sentimientos vívidos y de mujeres poderosas. Seré breve con su sinopsis, porque también breve es el relato en sí: cuando Lucía toma el que probablemente sea su último tren, conocerá a Kamila, una mujer musulmana, con la que entablará una precipitada relación de amistad y honestidad.

Podría incluso decirse que el relato de Miriam expira un leve toque de realismo mágico que, de nuevo, hace preguntarse a las lectoras más atentas dónde se encuentran los límites de los géneros, de las etiquetas y las clasificaciones comerciales. En este caso, la sutileza de lo que sienten sus protagonistas es tan deliciosa que incluso es capaz de provocar cierta nostalgia. Nostalgia nacida de las letras de Miriam Beizana, que nos demuestra una vez más su capacidad para crear personajes humanos llenos de matices reales. Casi podemos tocar a Lucía y a Kamila, las protagonistas de El tren, pese a la corta extensión del cuento (que apenas alcanza las 17 páginas de extensión). Además, encontramos (como ya vimos en sus dos obras publicadas) una fuerte preocupación por el sentimiento literario que identifica a la autora con las protagonistas. Por ejemplo, Lucía, una de las protagonistas, es escritora y lectora de Woolf. Tampoco podemos olvidarnos del sello propio de la escritora gallega, oscuro pero bello, que nos recuerda que debemos vivir nuestra vida porque, el día menos pensado, esta se agotará.

Tanto la preocupación por la aparición de personajes LGTB, como la visión libre y bella del amor en todas sus facetas como el choque de culturas son ejemplos de lo que tienen en común estas dos grandes historias (y estas dos enormes autoras). Ambos relatos son totalmente disfrutables. No solo se manifiesta en ellos el amor por la identidad de los otros sin importar su género, sino el amor por nuevas culturas, por lo desconocido, por lo que es enorme e inexplicable ante nuestros ojos. Un amor que queda así contrapuesto al miedo. El tren es un vehículo de cambio, de lejanía, pero también de conexión y de esperanza. Además, ambas obras dejan un regusto amargo, pero yo pregunto: ¿no es esa oscuridad una de las mejores sensaciones que puede transmitir una obra literaria?


Diseño de cabecera: Gemma Martínez

2 comentarios sobre “Ciencia ficción y literatura intimista: ¿dos trenes en dirección opuesta?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s