• Título: Diario da luz e a sombra
  • Autora: María Victoria Moreno
  • Género: diario, testimonio
  • Editorial: Xerais
  • Fecha de su primera publicación: 2004
  • Número de páginas: 125

Eu teño cancro e preferiría non telo. (Yo tengo cáncer y preferiría no tenerlo).

A pesar de resultarme una lectura deliciosa su novela Anagnórise (1989), cuya reseña en este portal podéis leer aquí, no tenía pensando ahondar más por el momento en la obra de esta escritora gallega nacida en Valencia de Alcántara. Los motivos principales de esta decisión eran en primer lugar que sus novelas son fundamentalmente infantiles y juveniles. Además, mi intención era explorar su biografía, ya que considero que tuvo una vida interesante.

Vi esta obra en el estante dedicado a las Letras Galegas de la biblioteca municipal a la que acudo normalmente. La sinopsis de la contraportada llamó poderosamente mi atención. No sabía siquiera que María Victoria Moreno (1941-2005) había escrito su testimonio sobre el cáncer de mamá que padeció y en ese instante supe que debía leer este libro.

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 Cando din que de toda viaxe se trae algo que vale a pena. (Cuando dicen que de todo viaje se trae algo que vale la pena).

Os advierto que esta entrada no es una reseña al uso, no puedo criticar en el sentido de señalar lo que considero defectos o virtudes que he encontrado en la obra sino que me limitaré a lo que me hizo vivir su lectura. Esto último es algo que hago mucho. En este caso se debe en primer lugar a que es una narración que carece de ese tipo de matices, no he encontrado en estas líneas nada que considere que esté mal planteado. Ni siquiera su brevedad me parece un defecto. Además, al ser no ficción, no tiene argumento, conflicto, trama ni personajes ficticios. Y, a la vez, nos cuenta una historia que parece tener todos esos elementos, pero sabemos que son reales.

También sucede que mis limitados conocimientos sobre este tipo de libros y mis propias convicciones me impiden analizar de ese modo un relato que se ve claramente que cabalga entre la ficción y la realidad, entre lo inventado y lo autobiográfico, entre lo más íntimo y lo más visible de una persona. Esta obra no es criticable en el sentido habitual del término, pero quería hablaros de ella porque considero que es un libro indispensable para cualquier lector.

Lo que nos espera entre estas páginas no es un diario o crónica al uso, sino más bien un testimonio novelado. No hay fechas en el comienzo ni el tan manido “querido diario”, sino que la escritora es la narradora que le habla al lector directamente y también le habla a sus amigos, a su hija y a las personas que le escriben y que se encuentran a su alrededor. Habla con los demás y consigo misma en un dialogo enriquecedor, en ocasiones tierno, en otras triste o incluso con ciertas dosis de humor. Nos trae fragmentos de libros, frases populares y canciones que la hacen reflexionar para que nosotros, los que la leemos, reflexionemos con ella.

Al final

las cosas quedan las gentes se van

otros que vengan las continuarán.

La vida sigue igual.

Cada capítulo tiene un título muy significativo y si leemos su índice vemos que el libro tiene un orden interno, si bien en esta obra no hay una sola palabra que no tenga un significado profundo. No hay nada al azar, que sobre o que parezca exagerado. Empieza con el primer capítulo titulado ¿Quén son eu? (¿Quién soy yo?) y termina con ¿Para onde vou? (¿Para dónde voy?).

Desde afuera, desde el desconocimiento, me parece difícil reflejar lo que una persona debe sentir cuando tiene una enfermedad con estas implicaciones, con lo que suponía la sola mención de este mal hace algunos años. Con lo que todavía supone y los eufemismos con que tratamos de evitarlo, como si la propia palabra fuese capaz de enfermarnos. Todos asociamos el cáncer con la muerte lenta y agónica, el sufrimiento, la depresión y con multitud de percepciones negativas. La propia autora habla en ocasiones de miedos y padecimiento, pero también abre la puerta a la esperanza. Nos habla de pequeñas alegrías y al final también muestra esperanza hablando de estudios científicos, de mejoras en los tratamientos y de calor humano por parte de los profesionales y de las personas a su alrededor.

Al leer, parece llena de agradecimiento hacia todas las personas que la trataron durante su enfermedad. Incluso nos habla de sus mascotas y el consuelo que estos sabios animales le ofrecieron sin saber pronunciar palabra, simplemente con su amorosa presencia. Y lo mismo le pasa con los objetos inertes que la rodean.

O caso é que as cousas me miran e eu establezo dialogo con elas… (El caso es que las cosas me miran y yo establezco un diálogo con ellas…).

La autora y paciente nos relata las diferentes fases de la enfermedad hablando de sus sentimientos y mostrándonos sus reflexiones sobre la dolencia, la vida y la muerte; pero también nos habla de lo cotidiano. Porque la muerte y la enfermedad no nos cambian en realidad, sino que son parte de nuestra particular aventura de vivir. Porque, sana o enferma, ella es la misma mujer, mantiene su propia esencia y vive con su acostumbrada serenidad.

El cáncer de mama supone, además de tratamientos tan agresivos como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia, el uso de unas pastillas (el famoso tamoxifeno) para reducir la posibilidad de desarrollar otro tumor en el pecho durante los años posteriores a la recuperación de un primer proceso canceroso. Su médico le ofreció la posibilidad de formar parte de un estudio sobre un fármaco novedoso que podría sustituir al tamoxifeno, mejorando las estadísticas y la vida de millones de pacientes, y la autora aceptó sin pensárselo.

Pero aceptei de inmediato, coa maior ledicia, e agora penso que o fixen porque son una profesora que pasou a sua vida sementando para o futuro, pensando nos que veñen detrás e soñando para eles un mundo mellor do que me cadrou a min. (Pero acepté de inmediato, con la mayor alegría, y ahora pienso que lo hice porque soy una profesora que pasó su vida sembrando para el futuro, pensando en los que vienen detrás y soñando para ellos un mundo mejor del que me cuadró a mí).

Su prosa es exquisita, precisa, deliciosa y paciente. Refleja el mismo arte que debe tener un maestro cuando trata de ayudar a sus jóvenes alumnos a aprender. Nos conduce en su propia historia con el mismo estilo que ya vi en su novela Anagnórise (1989), aunque se le nota incluso más sabiduría, templanza y serenidad ante sí misma que en la ficción.

El libro no es lo que me esperaba, no hay ni grandes frases para enmarcar ni esa filosofía de vida barata que tratan de inculcarnos los vendedores de humo. Hay una mujer muy humana, valiente y sincera que parece intuir que le queda poco de vida y, a pesar de ello o precisamente por ello, le preocupa lo que deja atrás, pues sabe que ha puesto semillas para un futuro cuyo desarrollo no podrá ver. Hay una persona cuya sabiduría va más allá de las manidas frases de siempre, tanto del optimismo ciego como del pesimismo desmoralizador. Tras terminar su lectura, ese título de Diario da luz e da sombra no podía parecerme más adecuado ni más esclarecedor. Una obra que casi debería ser de obligada lectura para cualquier persona que reflexione sobre la vida, su final y nuestro lugar en el mundo como humanos.

Estou contenta coa vida e estou contenta conmigo mesma. (Estoy contenta con la vida y estoy contenta conmigo misma)

Valoración: Imprescindible

Podéis adquirir esta obra aquí.

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