·Título: María Victoria Moreno. Sementadora de futuro
·Autores: Isabel Soto e Xavier Senín
·Género: biografía
·Fecha de publicación: abril 2018
·Editorial: Xerais
·Número de páginas: 160

Xesús Alonso Moreno, que era el catedrático y, por lo tanto, el jefe de M.V., los recibía hablándoles en gallego y se producía el milagro: aquella multitud tensa respiraba hondo, se relajaba y aprobaba la Lengua Española. Al ver esto M.V. se dijo: “Esta es tu alternativa, o trabajas para Galicia, y eso se hace en gallego, o te vuelves a la meseta”.

Isabel Soto compagina su actividad como crítica literaria con la traducción, la edición y la divulgación de la Literatura Infantil y Juvenil. Xavier Senin, licenciado en Filología Moderna, fue profesor y corrector lingüístico y director general del Libro de la Xunta de Galicia. Actualmente escribe para O Correo Galego.

A ellos debemos la biografía que se ha publicado este año de María Victoria Moreno, la autora extremeña que adoptó Galicia como su casa y su lengua, el gallego, como su habla propia y su lenguaje literario por excelencia. Sobran motivos, muchísimos, por los que esta gran mujer que escribe sea la protagonista de estas #LetrasGalegas2018 pero, lo cierto, es que para mí su nombre resultaba desconocido. Adentrarme en su vida y obra de la mano de esta excepcional y preciosa biografía me ha permitido conocer mucho más sobre ella, sobre aquellos habitantes que hablaban gallego sin la libertad requerida y sobre la beleza de escribir.

Como ela mesma recoñeceu, comenza a escribir para combater a dureza da vida, para suplir carencias afectivas, para expresar inquietudes e angustias enfiando unha palabras tras outra, para retratar existencia e soñar historias e personaxes. «Os personaxes veñen pola noite e acósanme no medio do sono»

Tengo que agradecer, antes de seguir, a mi amiga y compañera de A Librería, Silvia Paz, por haberme prestado el ejemplar y, ya de paso, por su dedicación y su trabajo para esta semana tan especial en nuestro espacio. He conocido a pocas personas tan versátiles y tan dedicadas a la literatura como ella.

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A veces me da pena sentir que el gallego y yo nos hemos separado irremadiablemente. Todos los años, cuando se acerca este precioso mes de mayo, siento una aguja de culpabilidad. Yo, que me crie leyendo libros en mi lengua natal, que a diario me expreso en el idioma que me acompañó de niña y que amo cada uno de estos acentos cantarines y honestos, me he vuelto a olvidar. He dejado de visitar la biblioteca para adquirir las últimas novedades en gallego y, lo peor de todo, es que ni siquiera me di cuenta. Otra vez más pido disculpas por ello: a las escritoras (y escritores) gallegas, a las lectoras, a mis profesoras de gallego y a aquellas personas que, llegadas de fuera, han aprendido de nosa fala y la han sabido respetar de una forma tan bonita. Tengo un compromiso coa miña lingua, seino.

Evidentemente, ti podes escribir en castelán,

pero comes pan galego, bebes viño galego, tes amigos

galegos… e dende aquela comecei a escribir en galego.

En las páginas de Sementadora de futuro me he encontrado a una mujer, a una madre, a una escritora, a una amante de la literatura y, ante todo, a una profesora. Una profesora que me ha hecho pensar en las mías, en concreto en Rosa, una mujer peculiar, con el pelo canoso, puramente feminista (aunque yo en aquel entonces no lo sabía). Pensé, también, en que me habría encantado que M.V Moreno fuera mi profesora, que me enseñara de esa pasión que ella siente, que también germinará en mí esa semente de futuro que regaló a sus alumnos.

Nació en Cáceres el 1 de mayo de 1939, un mes después de terminar la Guerra Civil Española. Creció en los denominados años del hambre. Su padre, Vicente Moreno militar de profesión, es destinado a Badajoz hasta 1943. La madre, Sara Márquez, tuvo que dejar su trabajo como profesora para acompañar a su marido y encargarse de criar los hijos, como tantas otras mujeres de su época. Fue en esos años cuando nacieron Sara y Rafael, los dos hermanos pequeños de María Victoria. En 1943 el padre es destinado a Segovia y toda la familia tiene que volver a irse, en ese año nace el cuatro hermano, Rafael. Es cuando la potencial escritora tiene ocho años, el momento en el que se encuentra con Galicia: la primavera y el verano de 1947 lo pasarán en Valdoviño, en la casa de la tía materna Conchita. Esos meses Sara y ella disfrutarán del paraíso verde, de la libertad, de la Naturaleza y alguna que otra pelea con una cabra…

O outono é longo e doce en Pontevedra.

En 1949 se produce un cambio importante en la vida de la familia. La madre regresa a la docencia tras diez años de excedencia, lo que motiva la mudanza a Sepúlveda. Vicente Moreno, que todavía permanece en la capital segoviana, enferma de tuberculosis y fallece en septiembre de ese año. Esto supone un duro golpe para María Victoria que, asegura, dejará su carácter marcado por la melancolía de por vida.

Dos años más tarde se produce la separación de la familia, lo que provocará un dolor intenso en la muchacha. Estudiará Bachillerato en Barcelona y aprenderá catalán. Será allí donde descubra el Quixote Le Petit Princetítulos que marcarán su trayectoria literaria.

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Su historia de amor con Galicia comienza en 1963, cuando desembarca en Redondela y se instala en Pontevedra. Le parece hermosa y es donde, asegura, encontró un clima hecho a medida de su carácter. Allí impartirá clases de Latín en el Instituto Femenino de Pontevedra (hoy llamado Valle Inclán). Dos años después aprueba las oposiciones de Profesora Agregada de Lengua y Literatura Española y escoge Lugo como destino.

Foi unha páxina indeleble da miña vida. Galicia aniñou no meu corazón naqueles dous cursos

A partir de aquí se nos muestra una María Victoria Moreno casi, diría, heroica. Una profesora que amaba su trabajo y que lo aprovechó para defender el gallego en sus aulas y otorgar seguridad y respeto a sus alumnos gallego-hablantes, en una época donde el gallego no era lengua oficial y, además, era repudiado. Que fuera una extremeña (aunque autobautizada gallega) la que llevara a cabo una labor de defensa e implantación de nuestra lengua resulta, cuanto menos, halagador y esclarecedor. María Victoria supo entender su importancia, supo comprender el amor de una tierra y sus gentes por una forma de comunicación propia y con unas raíces autóctonas poderosas. Supo comprender lo que otros muchos gallegos no supieron comprender.

Por motivo de esto, por supuesto fue increpada y criticada, a lo que respondió con contundencia. Incluso fue penalizada por las autoridades de régimen privándola del pasaporte por su colaboración en los cursos de gallego del Ateneo de Ourense, entidad que la policía consideraba subversiva e implicada en actividades contra el régimen.

Todo o mundo se comporta ante min como se comporta con Galicia: con amoroso respeto, con prexuízos gratuitos, con irracional xenreira.

Uno de los proyectos más ambiciosos que llevó a cabo en este ámbito fue el de abrir la librería Xuntanza, en mayo de 1973, junto con otros nueve profesionales comprometidos con la cultura. Situada en el número 1 de la calle Andrés Muruais en Pontevedra, llena de libros prohibidos en la trastienda, llegó a organizar un premio en gallego y un parladoiro frecuentado por intelectuales de izquierdas. Xuntaza prestó principal atención a los libros infantiles. En 1976 tuvo que cerrar sus puertas.

En enero de 1996 fallece su marido. Y un año después, es diagnosticada de cáncer de mama. Empieza así una lucha contra esa enfermedad que, sin embargo, no la aleja de la docencia, intentando llevar la vida que ha mantenido hasta entonces (esta experiencia podemos leerla en la obra reseñada por Silvia, Diario da luz e da sombra).

Contra todo pronóstico, en 2003 la escritora cruzará el Atlántico para casarse con Pedro Ferriol, con el que llevaba un tiempo manteniendo una relación a distancia. Será su compañero hasta que, en 2005, fallecería por la mañana en el Hospital de Pontevedra.

A María Victoria Moreno se le reconoce como pionera en la Literatura Juvenil e Infantil en gallego. Su creación literaria muy extensa y variada, fue poderosamente enfocada a cultivar el amor por la lectura y el valor del gallego en los más jóvenes que, hasta ese momento, contaban con muy pocos títulos en su idioma natal. La profesora defendió esta literatura con ahínco, jugó un papel primordial para su dignificación y a ella se le debe gran parte de este movimiento. También, por supuesto, tuvo un importante componente de transgresión femenina y de condena al autoritarismo.

Para min ser profesora é unha paixón. Se tivese que elexir entre ser escritora ou profesora, quedaría sen dubidalo co segundo.

Una figura icónica, imprescindible de nuestra literatura y de nuestro país. Una mujer gallega que escribió, que luchó y que vivió. Todo un referente a tener en cuenta, a seguir y a mantener viva en la memoria. Es, aun tantos años después, una auténtica sementadora de futuro.

 

Valoración: Sí, recomendable

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