·Título: Vamos a contar mentiras
·Autora: B.S. Gairald
·Género: novela de ficción, relatos
·Fecha de publicación: marzo, 2018
·Editorial: Les Editorial
·Número de páginas: 202

—¡¡Bollera!! […]. ¿Me explico? ¡Tortillera! ¡Homosexual! ¡Gay!…. ¡Tríbada! ¡Safista!… ¡Maricona!

B.S. Gairald es un seudónimo tras el cual se esconde una licenciada en Filología Hispánica en la Complutense, nacida a finales de los 70 en el sur de España, pero que vive desde hace muchos años a las afueras de Madrid con sus dos gatos, Thelma y Luis.

Blanca, Concha, Helena y Sofía se quedan incomunicadas en un idílico fin de semana rural a causa de una feroz tormenta de nieve. Sin luz y sin cobertura, lo único que se les ocurre para matar el tiempo es contar historias… ya sean reales o no.

Y hechas las presentaciones pertinentes, también toca señalar que esta es la segunda obra que recibimos de Les Editorial, una jovencísima editorial con la que estamos muy entusiasmadas de colaborar y de la que esperamos seguir leyendo diferentes títulos y compartiéndolos con vosotras. Siempre es un placer que proyectos con este espíritu fresco y diverso vean la luz.

—Con ocho años no podías saber que eras lesbiana.

—Vaya que no —protestó Helena.

—Como que no —insistió Sofía.

—Pues los Reyes Magos sí que debían de saberlo, porque me la trajeron. —La miró desafiante—. ¡Ja!

Como os podéis imaginar, debido al argumento, se trata de una novela que, podríamos decir, está compuesta por relatos breves interconectados entre sí que son, a su vez, muy diferentes. Un formato un tanto extraño, sorprendente y, tengo que reconocer, que no me ha llegado a convencer del todo. Pero vayamos por partes.

En un primer lugar tenemos a las cuatro protagonistas de la historia conductora de las demás. Blanca y Concha por un lado; Helena y Sofía por el otro. Estos cuatro pilares, las voces de los cuentos, apenas irán mucho más allá de sus nombres, sus profesiones y los hilos que las unen entre ellas. Y dado que el estilo narrativo dominante será el dialogado, su manera de expresarse y de discutir entre ellas serán las principales pistas sobre sus personalidades que tendrá la lectora. Sin embargo, dado que estas conversaciones son muy dinámicas y sin apenas aclaraciones, en ocasiones resulta complicado saber quién está hablando. En este punto diré que el personaje con más poder y desarrollo será Helena, cuya personalidad sobresaldrá sin lugar a dudas frente a las demás.

—Yo no me sé juegos de esos —dijo Blanca—, pero os puedo dar unas clases de yoga… —Ella era yogui, aunque estudió biblioteconomía como Sofía, que trabajaba en una biblioteca.

—Quita, quita —Helena hizo un gesto desdeñoso—, a mí el yoga me pone nerviosa.

—Pues te vendría bien para eliminar todo el estrés del trabajo.

—Yo no me estreso en el trabajo.

Los relatos girarán, por supuesto, dentro de la temática de la diversidad sin ningún tipo de duda, pero serán muy diferentes entre sí. Es obvio que la importancia de esta obra radica, pues, en la visibilidad, tan necesaria y tan demandada por las lectoras del colectivo (y fuera de él, por supuesto). El género de los mismos se centrará en el amor romántico, pero encuadrado en diferentes ámbitos como el intimismo, el drama, el humor e, incluso, el negro. ¡Ah! Y con un toque de erotismo.

 

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De este modo, a las protagonistas se les sumarán personajes muy importantes. Como es el caso de Pepa, la cartera que, armada con algunos sobres certificados y una moto, se dedicará a establecer relaciones muy especiales con las destinatarias de los mismos. O Cati, una escritora muy peculiar, cuya historia puede suponer una crítica suave al oficio de la literatura y al destierro que han sufrido las historias enfocadas en la homosexualidad.

Quiero hacer dos menciones especiales a dos de estos cuentos que, desde mi punto de vista, son las dos joyas que demuestran el talento de la autora en esta opera prima. Por un lado el personaje de Dorian, una persona transgénero, cuya historia supone un análisis muy íntimo, inteligente y acertado que aplaudo con entusiasmo. Para ello, se vale de la amistad que Dorian (Elle) inicia por casualidad con Malak.

—¿Que qué soy? ¿A qué te refieres? —repreguntó Dorian a la chica. Sabía a qué se refería la nueva redactora, pero le pilló desprevenide una pregunta tan directa.

—Que si eres un chico o una chica —dijo de forma natural.

—Pues… una chica.

«Soy solo Dorian», le habría gustado decir.

Y el otro tiene como hilo principal nada menos que un misterioso crimen en el bosque. Es el más desarrollado de todos, siendo casi como una mini novela dentro de esta misma. En ella, David encuentra en una cabaña a Alicia, su ex novia, y Nuria yaciendo inertes en el interior. La primera ya fallecida, la segunda sin conciencia. Los hechos se precipitan y Nuria, la pareja de la chica, es acusada de su asesinato e ingresa en prisión. La labor de dos investigadoras privadas será clave para esclarecer la verdad de los hechos.

Así, ese título de Vamos a contar mentiras se convierte en una apropiada fórmula que evoca el juego infantil pero que para las cuatro amigas no tendrá nada de pueril, sino todo lo contrario. Entre las copas y la no siempre deseada honestidad, empezarán a enredarse y a confundirse las propias relaciones interpersonales entre ellas de un modo peligrosamente precipitado.

Las chicas se separaron de un salto y miraron asustadas la cara desencajada de la profesora. Pero en seguida el efecto del porro las hizo reírse de la azorada doña Catalina, pálida y muda de la impresión. El cigarro aún seguía humeando en la mano de Eva.

—¡¿Os estabais besando?!

Eso era lo que tenía trastocada a la profesora sesentona. Un crucifijo subía y bajaba sobre su pecho al compás de su agitada respiración. 

Bien, tengo que reconocer que ha habido muchas cosas en la obra que no me han convencido del todo. Que en algún punto he estado prácticamente segura de que esta reseña no sería de las más favorables. Sin embargo, agradezco mi norma primordial: leer un libro hasta el final con el cariño que merece la editorial que nos ha enviado el ejemplar. Y así lo he hecho. He de decir que, al terminarlo y tras reflexionar un poco conmigo misma, sé que hay cosas muy mejorables pero sé también que hay ideas y valores muy importantes. También sé que hay pinceladas de brillantez en el estilo de la autora, muy fresco, original y diferente. Por lo que, creo, es una voz literaria importante que necesitábamos leer.

Valoración: Aprobado

Adquiere Vamos a contar mentiras aquí.

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