·Título: Pequeño catálogo de animales heridos
·Autora: Ana Elena Pena
·Género: Poesía
·Fecha de publicación: diciembre 2017
·Editorial: Arrebato Libros
·Número de páginas: 102

 

Más que otro poemario de amor, lugares comunes y naturalezas muertas

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Este libro podría haber sido una especie de herbario o una colección de cromos de animales tristes. Su preciosa portada invita a pensar en ello. El bello título también. Es imposible no pensar “yo soy uno de esos animales heridos” a los que hace referencia y probablemente lo seamos, como lo somos todos a nuestra específica manera. Ana Elena Pena es una de esas autoras pop que vende miles de copias (de su anterior poemario, Vamos a follar hasta que nos enamoremos, ha llegado a vender más de 8.000 ejemplares) y que posee una sensibilidad especial para grandes públicos. Así, Pequeño catálogo de animales heridos (Arrebato Libros, 2017) es un poemario de amor aceptable pero poblado de lugares comunes y clichés.

Aun así sobresale como un libro iniciático para interesados (pero descreídos) del género poético (y del amor). En él se alternan unos primeros poemas –mis preferidos– a modo de especie de naturalezas muertas, en los que prima el léxico herbal y animal al que convoca el título, con otros más cargados de rabia, en los que el yo poético busca romper con el tradicional amor romántico para empoderarse:

“Pero, una tarde, esa mujer se levanta y decide

que no espera, ni a nadie ni a nada.

Sale a la calle, mira hacia el frente y echa a

andar.”

Hasta la página 40 (del centenar que posee el libro), encontramos hallazgos aquí y allá (“sucede que vemos las cosas tal y como somos/ y no tal como son”, “lo nuestro era un pájaro vivo y tierno/ que devoramos sin contemplaciones”) que hacen pensar que el libro promete. Encontramos esbozos de lo que intuíamos en su título. Se suceden referentes a juegos de niños (el patio, la gallinita ciega…) con elementos naturales asociados al amor (los pájaros, las amapolas, el cielo, las estrellas…) pero también los residuos de ellos (el cadáver de la niña, las hormigas…), que es quizás lo más interesante de la propuesta de Pena. También encontramos referencias cinematográficas al más puro estilo Coixet:

“Podríamos encontrarnos de nuevo en una

lavandería de noche y juntar nuestros trapos

sucios llenos de mugre y restos de hemorragia,

desgarraduras y manchas indelebles que jamás

lograremos quitar porque es imposible pasar

por esta vida sin mácula (…)”

Después, clichés y lugares comunes. Un intento de despojarse del amor romántico y sus tópicos que resulta fallido y se alarga en exceso en poemas cortos. Encontramos espinas, veneno, Satán, confitura de besos, balas, flores en el pelo, deseo… El yo poético cae una y otra vez en aquello de lo que quiere huir. Quizás es la única acción posible para un animal herido.

En sí Pequeño catálogo de animales heridos es un libro fácil de leer para aquellos que busquen una poesía cargada de referencias físicas que le devuelvan a los escenarios típicamente asociados al amor. En cuanto al pretendido afán de ruptura con los tópicos del amor romántico, apenas queda en un quiero y no puedo. Por lo demás, un poemario de sobremesa que entregar a otras manos después para que opte a una nueva vida.

Valoración: Regular

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