·Título: El jugador impasible y otros gritos camuflados de relato
·Autor: Víctor Guisado Muñoz
·Editorial: El Transbordador
·Género: libro de relatos
·Fecha: abril de 2018
·Número de páginas: 199

Víctor Guisado Muñoz (Extremadura) asegura que tanto el desconcierto como un hondo deseo de surcar las estrellas le han acompañado desde que tiene uso de razón. Estudió Física y en la actualidad es profesor de instituto.

En 2017 publicó su primera novela, Me tragó el igualma, también con Ediciones El Transbordador y en abril de 2018 repitió con este mismo sello publicando la antología de relatos de ciencia ficción El jugador impasible y otros gritos camuflados de relato.

—No —confesé avergonzado—, los profes dicen que hay que respetar la opinión de los demás. 

—Ah, ¿sí? ¿Eso dicen? ¿Y si mi opinión es que el homo sapiens es un anacronismo que debe ser exterminado? ¿También debe ser respetada mi opinión?

El jugador impasible y otros gritos camuflados de relato (colección Módulo #03) es un conjunto de relatos que tienen en común el desconcierto que acompaña a sus protagonistas. Desconcierto que, igual que las letras, puede cambiar el mundo; el menor gesto (o una palabra dicha en su justo momento) pueden convertirse en un huracán victorioso. Los textos de este libro están protagonizados por personajes que recordarán al lector sus propios anhelos, si es que no está distraído mirando hacia las estrellas.

Así, esta antología nos sirve de introducción a la prosa poética de Víctor Guisado. Cabe decir que su estilo es impecable, y así lo demuestra en El jugador impasible. Al mismo tiempo, el autor demuestra un gran dominio literario poniendo en contraste la extensión de algunos relatos (algunos ocupan unas pocas páginas y otros se acercan a las 80, si mal no recuerdo).

El primer relato, «¿Vencerá la noche?», se me ha antojado como una metáfora de la insignificancia humana frente al universo. Como descubridores del fuego, nos creímos dioses, y no éramos más que pulgas en un perro negro que es el espacio infinito.

El segundo relato plantea de nuevo una pregunta ya en su título: «¿Dónde están las naves espaciales?». Yo planteo otra a la vez que digo que este relato es mi favorito: ¿explica este cuento un posible futuro o la máxima capacidad de imaginar que tiene un chaval maltratado?

El personaje de la amiga espacial me ha encantado. Y también el huracán de consecuencias que lleva a la vida del protagonista: a todos los que en algún momento sufrimos bullying nos hubiese gustado llamar a nuestra amiga espacial y activar un robot demoledor para que los abusones huyeran despavoridos y, luego, huir una vez más de la realidad y surcar el espacio.

En este relato no solo se intuye cierta crítica social, sino que se solidifica con una fuerte crítica a la educación: en el colegio solo pintan mandalas y estudian religión. Por si esto fuera poco, al protagonista le pegan collejas en casa porque está en las nubes (aunque él prefiere decir que está en las estrellas).

Sí: la sopa de mi madre se enfría, se enfría a un ritmo más lento que los soles, que brillan durante millones de años, el que menos, antes que nosotros, insignificantes humanos, podamos decir que se enfrían. Así que me abraso la lengua con la sopa de mi madre, convencido, inmolado, bajo la atenta mirada de mi padre.

En «Los sueños de Alema» nos encontramos con un grito al aire por la identidad. Este relato muestra una reflexión sobre la identidad humana como elemento único y efímero. Cada persona tiene sus sueños, igual que Alema, y estos no pueden reproducirse ni copiarse. Un grito breve (apenas ocupa diez páginas) pero desgarrador que muestra con frialdad las consecuencias de la guerra (de una guerra absurda, como lo son todas) y de jugar a ser dios mientras traduce el pesar de la mujer de Alema en una tragedia muy bien transmitida.

El más desconcertante de todos los relatos y, en mi opinión, el que mejor encaja en la definición de grito camuflado es «El supermercado errante». En él, el protagonista encuentra a su mujer en un supermercado tras una larga búsqueda. Pero lo destacable del cuento no es su trama, sino su forma, más lírica, más visceral que en el resto de relatos. Al mismo tiempo, logra ser más crítica que el resto con la sociedad consumista.

En el último de los relatos, «El jugador impasible», el lector descubrirá diferentes realidades de la mano de un protagonista que, de nuevo, lucha por sus anhelos envuelto en el desconcierto. Ya que este es el relato que da origen al título y que cierra la antología, no diré nada más y dejaré que lo disfrutéis por vosotras mismas.

Quiero insistir en esto: Víctor Guisado es un crack. Juega con la literatura a su antojo: mezcla poesía, divagaciones interiores de los protagonistas, teorías científico-tecnológicas, planteamientos futuros, pensamientos paranoicos, genialidad y humor.

Si con constancia huis de lo evidente y buscáis nuevos horizontes, este es vuestro libro.

Os gustará si os gustaron las antologías de ciencia ficción escritas por mujeres que ya reseñamos en A Librería: Alucinadas III y el I Premio Ripley.

Valoración: Excelente
Adquiere El jugador impasible aquí.

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