·Título: The woman in the window [La mujer en la ventana]
·Autor: A. J. Finn
·Género: novela negra, suspense, intriga
·Editorial: Grijalbo
·Fecha de su publicación: 2018
·Número de páginas: 544

Hace casi un año que no salgo de casa.

La novela que os comento hoy es de sobra conocida. Ha sido durante varias semanas número uno tanto en las listas del New York Times como en las de los libros más vendidos en varios países. En España, muchos medios se han hecho de esta novela de un autor primerizo que publica bajo pseudónimo. Según se nos explica al final del propio libro, su autor conoce la depresión de primera mano y ha trabajado en el mundo editorial. Publicada por primera vez en enero de este mismo año, La mujer en la ventana es ya un bestseller.

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Esta obra llamó mi atención por una crítica donde se decía que trataba temas como el trastorno bipolar. Una vez comencé la lectura, vi que no era así. Los trastornos psiquiátricos que trata son otros (depresión, alcoholismo, agorafobia, etc.) y esto es una muestra más de la incultura general en cuanto a enfermedades mentales se refiere, pues es común confundir una dolencia con otra. Considero importante tratar estos problemas en la ficción para ayudar a su desmitificación, favorecer su conocimiento y romper el romanticismo que acompaña a algunos de ellos. Con esto me refiero, por ejemplo, a la depresión, que en diferentes formatos artísticos, desde el cine a las novelas, ha sido elevada a la categoría de mito romántico. En esta obra se tratan al menos desde el conocimiento, pues incluso se nombran los tratamientos y algunos de sus efectos en la paciente.

—Lo que necesita esa medicina son más efectos secundarios— me dijo Ed.

—Combustión espontánea —sugerí.

La obra se divide en días como si de un diario se tratase. Estos días pueden tener uno o más capítulos. La acción comienza un 28 de octubre y termina unas cuantas semanas más tarde. Es la propia protagonista, la psicóloga Anna Fox, quien nos va narrando su historia de un modo muy similar al que se emplearía si realmente fuese un diario personal. Hay frecuentes saltos del presente al pasado en forma de divagaciones y recuerdos de la protagonista. También transcripciones de conversaciones de chat, llamadas telefónicas, etc. También hay constantes referencias al cine antiguo en blanco y negro, sobre todo de género negro, al que la psicóloga es muy aficionada. Al parecer, es una de las aficiones del autor y quiso plasmarla en su obra ya que le sirvió de inspiración.

Luz que agoniza. Ingrid Bergman, más cautivadora que nunca, enloquece poco a poco.

Anna sufre una agorafobia severa y una depresión mayor como consecuencia de un trastorno de estrés postraumático. Vive recluida en su casa, prácticamente sola con su gato y las visitas de su psiquiatra y su entrenadora personal. Aunque tiene un inquilino, Daniel, con él tiene poca relación. Daniel es un hombre poco hablador, pragmático y con un pasado un tanto misterioso. Vive en el sótano y ayuda a Anna en asuntos domésticos que ella no puede hacer, pues apenas puede cruzar el quicio de la puerta ni abrir las ventanas para ventilar. Ella pasa gran parte de su tiempo en Internet y también en la ventana, espiando a sus vecinos a través del objetivo de su cámara de fotos. Y un día ve algo que no debería y que puede ponerla en peligro.

El vecindario es el típico barrio estadounidense que vemos en tantas series y películas de ese país. También se muestra cierta variabilidad entre los vecinos, característica típica de Norteamérica. El libro cuenta con bastantes estereotipos. Está la pareja mayor, los asiáticos amables, las casas que fueron quedando vacías y los nuevos vecinos. Se trata de los Russel, que acapararán la atención de Anna durante días. El hijo adolescente de la pareja, Ethan, timbra un día en su puerta para llevarle un detalle por encargo de su madre. Y ahí comenzarán una serie de malentendidos, giros que deberían sorprenderme más de lo que lo hiceron y mucha intervención del azar. Por todo ello, me ha recordado vagamente a las obras de Connie Willis. También en el sentido del humor tan peculiar de Anna, que no pierde a pesar de su enfermedad.

¿Te gustó Trastornos Mentales 4? ¡Te encantará la secuela!

Poco a poco se nos va desvelando el motivo por el que nuestra protagonista vive reclusa en su propio hogar. El autor juega con los lectores de forma bastante hábil, de modo que no sabemos qué es real y qué es una alucinación o un engaño producto de una mente maltrecha. Aunque podremos jugar a tratar de adivinarlo sin equivocarnos mucho. Sin embargo, hay una verdad que yo tuve clara casi desde el principio y que estaba deseando que se verbalizase para comprobar la reacción de la protagonista. Esa verdad es el motivo de la dolencia que padece Anna y de un gran sentimiento de culpa que la ha llevado a esta situación.

Duermo demasiado, bebo demasiado, pienso demasiado; demasiado, demasiado.

En cuanto al contenido social; trata de refilón el complejo tema de las relaciones tormentosas, la infidelidad, el maltrato psicológico, la violencia doméstica, la problemática de las relaciones de los padres con sus hijos adolescentes, etc. Aunque el tema principal no es ese, sino la agorafobia, me ha resultado interesante también el tema de la problemática de las adopciones de niños y la relación de estos chicos una vez adoptados con sus padres biológicos.

Estamos por tanto, ante una obra de domestic noir inteligente y sensible, escrito por alguien que se nota que conoce la enfermedad mental desde dentro. Me ha decepcionado un poco, pues me hubiese gustado que tuviese una mayor calidad literaria y menos tópicos sobre las personas, sus relaciones y ciertas enfermedades. Si bien, debo reconocer que los estereotipos en algunos casos se cumplen en la realidad y que están bien encuadrados en la ficción. El estilo es correcto sin ser deslumbrante y, en general, es una historia entretenida, que engancha y mantiene la tensión. Está narrada de forma adecuada, con muchos giros imprevistos, tal vez incluso se abuse un poco de este recurso y de los tópicos del suspense y el terror psicológico. En cambio, me ha gustado mucho como el autor manejó el ritmo en la narración, aspecto que considero muy importante en toda novela negra. Por su alcance entre el público y lo sencillo que resulta ponerse en la piel de nuestra doctora con depresión y agorafobia, quizás sea una obra que ayude en la empatía con los enfermos mentales y la comprensión de lo que padecen.

 Un. Dos. Tres. Cuatro. Salgo al exterior.

Valoración: Bien, bien
Podéis comprar esta novela aquí.

2 comentarios sobre “La mujer en la ventana, de A. J. Finn

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