·Título: Otoño y los palíndromos
·Autora: Esther Semedo
·Género: novela romántica/narrativa contemporánea
·Fecha de publicación: 2016
·Obra autopublicada
·Número de páginas: 148

Necesitaba vaciarse para empezar de nuevo, reconstruir su vida y llenarla de cosas que sólo le pertenecían a ella

De Esther Semedo pocos puedo deciros más que enlazaros a su perfil en Twitter. Y es que no existe ningún detalle que ella haya querido dar a conocer sobre quién es en realidad la persona que está detrás de este nombre y de los dos títulos (hasta el momento) de la Serie Estacionales. Y aunque esto no es relevante, resulta curioso que muchas de las autoras de novela lésbica más destacadas se sientan más cómodas refugiando su escritura tras un seudónimo.

Lo único que puedo deciros es que llaman la atención tanto la estética como el estilo de sus obras y que, sin lugar a dudas, es fácil dejarse atraer por la facilidad de su lectura. No tardó Esther en captar mi atención, pero ya sabéis cómo es esto, cuesta encontrar un hueco para colar en la lista de pendientes alguna que otra lectura por placer.

En fin, que en pleno verano, vamos con la sinopsis de Otoño:

Ruth cree que el amor no está hecho para ella. Ana, por su parte, no tiene planeado volver a enamorarse. Estas premisas no serán un impedimento para que el destino haga lo que mejor sabe hacer, ponerlo todo del revés.Tras un encuentro fortuito, se verán inmersas en una pasión eléctrica que cambiará sus vidas para siempre. 

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Las dos protagonistas de la historia serán las voces narradoras en tercera persona de esta novela corta, tan fresca como el otoño y poderosamente dinámica. Con un estilo sencillo, divertido y ameno pero intenso de igual forma, Esther Semedo nos muestra su opera prima (encuadrada bajo la tetralogía llamada Estaciones de la que ya hay publicada un título más), una novela romántica ligera lésbica con un atractivo importante que marca un nuevo nombre a tener en cuenta en el panorama LGBT.

—”La moral, claro mal” —Leyó dos veces la frase repasando, de inicio a fin y del final al inicio, las letras tatuadas en la piel de Ruth—, ¿te gustan los palíndromos?

—Y las palíndramas —respondió Ruth, evitando la mirada de Ana y sonriendo seguidamente a la camarera que les sirvió las dos cervezas—. Gracias.

El título, Otoño y los palíndromos, es una referencia recurrente a algo que obsesiona a Ruth. Los palíndromos, este fenómeno lingüístico con nombre de dinosaurio, que hace referencia a una palabra o expresión que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Y Ana, como estoy segura de que ya sabéis, es uno de los nombres propios más habituales en los ejemplos de este fenómeno. Algo que, para Ruth, es tomado como una señal.

Lo cierto es que Esther Semedo no arriesga y no va mucho más allá de una historia de amor al uso, o al menos es lo que parece en un primer momento. Echaría de menos un mayor contexto urbano, dado que la única descripción ambiental es la que se refiere al otoño en sí, pero tenemos escasos detalles de la ciudad, de los bares o de los pisos dónde se desarrolla la acción. En lo que sí hace hincapié la autora es en la forma de vestir y en ciertas características físicas, parece poner especial interés en que las lectoras sepamos visualizar bien a las chicas.

Me ha encantado verte.
00:22 ✓✓

A mí también me ha
encantado, Ruth.

00:23 ✓✓

En cuanto a la idea principal, diría que se aprecia en Ruth y Ana un intenso miedo a querer. Como adivinamos en la sinopsis, ambas mujeres se muestra reacias a caer en las garras de una relación. Será algo que la autora plasme con bastante acierto, ahondando de manera suave pero certera en la psicología de ambas. Dichas personalidades, tan bien desarrolladas, son uno de los principales atractivos de esta novela.

Diría que otro espíritu que podría definir la novela sería el de relación urbana un tanto atípica. Y sí, digo atípica a pesar de que hace pocas líneas mencioné algo así como que se trataba de una novela romántica al uso. Perdonad esta osadía, pero lo sabéis si seguís este espacio desde hace tiempo. En A Librería buscamos algo más para darle un huequito a las novelas que leemos. Creo que, de algún modo, esta novela de Esther Semedo tiene ese “algo más“. Una voz, un motivo, un movimiento, una representación importante. Algo que hace que seguir leyendo ocurra por inercia, que el libro se saboreé de un bocado curioso.

—Eres como una adicta al amor en proceso de desintoxicación.

—Como una alérgica en proceso de curación, diría yo. Aun así, te lo hubiera explicado de haberlo sabido.

También es debido a que se nota en la autora algo de ser escritora, ese oficio tan difícil de definir. Pero, al fin y al cabo, se es o no se esY por supuesto, el hecho de que se trate de una relación lésbica naturalizada y sin dramas de orientación sexual le da un plus, tal y como ocurre con el sello creado por A. M. Irún, que algunas de vosotras conoceréis.

En conclusión, me ha gustado descubrir Otoño en este julio (sí, sé que ya estamos en septiembre, pero las vacaciones) lluvioso que tenemos en Galicia. Ha sido una lectura interesante, amena y ligera, ideal como carta de presentación de esta nueva autora que, espero, volver a leer muy pronto.

Valoración: Aceptable
Adquiere Otoño y los palíndromos aquí.

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