·Título: Compañeros de caza
·Autor: Rafael de la Rosa
·Género: novela corta de ciencia ficción / ¿feelings? / ¿dinoporono?
·Fecha de publicación: julio 2018
·Editorial: Cerbero
·Número de páginas: 200
·Ilustración de portada: Juan Alberto Hernández

—¿Aquiles compañero de caza? —me pregunta y veo por primera vez el miedo en sus ojos.

—Aquiles compañero de caza —respondo con una seguridad que me aterra y me libera.

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Rafa de la Rosa no necesita presentación, pero como es la primera vez que reseñamos algo suyo en A Librería (pero esto solo es porque su carrera no ha hecho más que empezar), nos toca presentarlo brevemente. Nació en Sevilla en 1992, aunque actualmente reside en Bilbao.

Este jovencísimo autor (dragón de vez en cuando) es escritor y biólogo. De esta curiosa mezcla, sale su pasión por dedicarse a las letras dentro de una temática que oscila entre la ciencia ficción y la fantasía. Por supuesto, apuesta por los personajes diversos (supongo que, hacer lo contrario ya no tiene cabida hoy día, al menos en nuestro círculo).

Comencé a leerlo gracias a sus Cuentos Mecánicos y a su página web El Dragón Mecánico. En noviembre de 2017, al fin, autopublica su opera prima Hijas de Lilithuna novela de fantasía oscura.

Al final voy a entender al Achillobator, por fin voy a poder estudiar su comportamiento social y voy a desentrañar sus necesidades, su lenguaje y su nivel de inteligencia.

Además, podemos leerlo, junto con otros autores en Sinécdoque, un Patreon en el que se publican cuatro relatos cada mes del que podemos hacernos mecenas. Por si no fuera suficiente, junto con M.P. Moles y el resto del equipo de La Maldición del Escritor, han publicado la antología de relatos Iridiscencia.

Ya por último (le preguntaremos a este joven autor de dónde saca el tiempo) ha publicado bajo el sello editorial Cerbero, muy queridos en esta casa, la novela corta de ciencia ficción / feelings / dinoporno Compañeros de Caza. Y yo me dispongo a ser honesta y a definirla en realidad. Así que vamos allá.

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El estudio de Daniel es muy importante para los laboratorios en los que trabaja. Del resultado de sus experimentos depende en gran parte que los inversores no retiren el dinero que mantiene la maravilla en pie. Su trabajo es, por tanto, vital para el futuro de las instalaciones. Y su misión no es otra que relacionarse de igual a igual con un Achillobator adulto; un dinosaurio del cretácico del que espera poder aprender mucho en cuanto a sus costumbres se refiere. Pero el saurio no parece muy colaborador, a priori. La inmersión de Daniel en el mundo de Aquiles los forzará a verse reflejados cada uno en los ojos del otro.

A ver, Miriam, ¿es dinoporno o no es dinoporno?

Pues, lo cierto, es que yo diría que NO es dinoporno. Aunque tengo que reconocer que como etiqueta sarcástica no podía ser más acertada. Pero, entonces, ¿es una mentira? Sí, pero no. Es decir, es una verdad a medias.

Como podemos ver en la sinopsis oficial, el trabajo de Daniel implica que aprenda a relacionarse de igual a igual con un Achillobator adulto, uno de los raptores más grandes conocidos. No recuerdo si este ejemplar salía en la mini serie de Telecinco Caminando entre dinosaurios. Este acercamiento se lleva a cabo mediante un avatar (como en la peli de James Cameron, más o menos). Con su ejemplar de hembra, Daniel debe intentar atraer a Aquiles para la cópula.

El laboratorio de Biotecnología Animal es un bullicio de gente. Todos corren de un lado para otro con aparatos de medida y cubos de refrigerante. Alguien lleva un carrito con una incubadora gigante a toda velocidad. Yo, sin embargo, me he quedado paralizado los primeros tres segundos y, como si el tiempo se hubiese detenido solo para mí, observo a la hembra artificial de Achillobator.

Pero el dinosaurio no parece tan interesado en el tema sexual y prefiere entablar lo que parece una amistad, una relación de compañía. Como podéis imaginar, Daniel empieza a extralimitarse en sus funciones y a crecer en el una fascinación personal e íntima por Aquiles. Además, esta parece mutua, así que en seguida las cosas comienzan a complicarse.

Ya, que sí Miriam, que sí… pero, ¿es dinoporno o no es dinoporno?

He perdido el control. Lo sé. En ese instante en el que la excitación del avatar nubla mis sentidos y mi lógica soy consciente de que he perdido el control, de que es muy probable de que mi cuerpo humano tenga una erección como réplica. Pero nada de eso importa cuando siento el calor del cuerpo de Aquiles en mi espalda.

Pues… un poquito sí. Y un poquito no. Me gustaría más llamarlo dinofeelings, tal vez. Pero también es cierto que, en lo estrictamente estricto, sí que puede ser dinoporno.

O no.

Pero hablemos un poquito de cómo es el estilo narrativo de Rafa de la Rosa, y volvemos a hablar de las carencias y virtudes propias de una novela corta que puede leerse en una sola tarde. Y de nuevo, este formato del que me estoy haciendo muy fan, sigue obteniendo un aprobado muy alto. Con un estilo ágil y limpio (algo mejorable, claro está, pero Rafael tiene muchos muchos años por delante para brillar) se nos asienta una historia y sus personajes, desechando prácticamente las descripciones (me habrían gustado, la verdad) y la vida más allá de ese laboratorio (de la que apenas obtendremos detalles).

Estamos descansando en un helecho que mide más de tres metros. Aquiles ondea su cola con placidez, dejando que el penacho de plumas se estremezca con la cálida brisa. ¿Se creerá que es una brisa natural o se habrá dado cuenta de que es tan artificial como el resto de elementos de la cúpula de experimentación?

Los diálogos serán más bien breves, casi siempre enfocados en los dos “compañeros de caza”, aunque el joven autor parece sentirse más cómodo en la narrativa más estricta. Esa comodidad me transmite, como lectora, que las páginas surgen al ritmo adecuado, los capítulos se cortan en su justo momento y, además, no se deja espacio para el aburrimiento o para que el interés decaiga. Y el final…. bueno, dejaré que lo leáis vosotras mismas.

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Y, como decía, las novelas en formato corto son un arma de doble filo. Habría deseado que Rafael pudiera ahondar más en la vida de Daniel y en los sentimientos de Aquiles, también en la sociedad y en el mundo dónde se desarrolla esta historia. Me gustaría conocer cómo piensa esa humanidad o cómo piensa él mismo. Ceñirse a una extensión tan corta, además, hace que cuando la leemos lo hagamos prácticamente de un plumazo. En este aspecto, resulta sencillo que la fórmula de la novelette, por momentos, me haya resultado repetitiva.

En conclusión, una nueva obra publicada bajo el sello Cerbero que ha apostado por un nuevo talento y, considero, que con un acierto importante. Una historia en cierto modo innovadora, original y que rompe moldes sin tapujos. Lo de si es dinoporno o no… juzgadlo por vosotras mismas.

Valoración: Sí, recomendable
Adquiere Compañeros de Caza aquí.

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