·Título: La azotea
·Autora: Fernanda Trías
·Género: novela intimista
·Fecha de publicación: septiembre de 2018
·Editorial: Tránsito Editorial
·Número de páginas: 140


El mundo es esta casa

 Le habría querido decir a papá que el mundo se hundía, que nosotros éramos el único mundo posible y que, de todas formas, terminaría por odiarlo. Pero me salió otra cosa, incontrolable y llena de furia:

–No hay rambla ni plaza ni iglesia ni nada. El mundo es esta casa.


Hay veces que, efectivamente, el mundo (o lo que queda de él) está en casa. Que no hay horizonte más allá de los tabiques y puertas que delimitan las estancias interiores. Incluso, otras veces, el miedo llega a condicionar la apertura de las ventanas o de la puerta principal. Cuando el mundo es esta casa, la vida se empequeñece y regurgita por dentro, entre el estómago y la cabeza. Y eso es lo que le sucede a Clara, la protagonista de esta novela tan kafkiana de Fernanda Frías con la que se estrena Tránsito Editorial.

Un libro nada común para una editorial recién nacida que aterriza pisando fuerte y agitando sensibilidades. Dice publicar “libros salvajes” porque leer es precisamente eso: “transformación, tránsito”. La azotea es uno de esos libros salvajes que aterrizan en nuestras manos para conmocionarnos y retenernos sin levantar la vista de sus páginas mientras Clara deambula por su casa sin saber qué hacer. También nosotras recorremos esas estancias dignas de El papel pintado amarillo, de Charlotte Perkins Gilman y del Barrio Gótico de Barcelona.

Trías nos atrapa con un estilo cuidado pero directo, muy próximo en ocasiones a la prosa poética, en el que se mezcla la realidad con el mundo interior de Clara, que convive en su casa con su padre —un señor mayor muy enfermo—, un canario enjaulado y su pequeña hija Flor. Convencida de que el mundo exterior quiere acabar con su familia, Clara continúa encargándose de los cuidados de su padre, la casa, el canario y su hija en medio del tormento interior que la devora. Entre toda esta convulsión sombría, de vez en cuando hay espacio para la ternura. El texto de Trías nos regala entonces metáforas y comparaciones delicadas y sugerentes.

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Papá me pasó un brazo por debajo de la nuca y con la otra mano me empujó la cabeza para que la apoyara en su pecho. El calor húmedo de la palma me entró en el oído y creí sentir el ruido de las olas al romper, como si la palma ahuecada fuera un caracol de mar. Como si todo él fuera uno de esos caracoles enormes que se encuentran en la orilla.


También recurre a estos recursos literarios precisamente para crear tensión hacia aquellos personajes que Clara percibe como dañinos y peligrosos. Tría les atribuye una personalidad animal y nauseabunda siguiendo la estela iniciada por Kafka en La metamorfosis.

Como escudo de todo lo exterior y vía de escape de todos los cuidados que exige lo interior y lo doméstico, Clara se escapa de vez en cuando a la azotea, ese gran símbolo que sobrevuela todo el libro para apelar a cualquier otra realidad soñada. Y es que todas tenemos nuestra particular azotea, ya sea en la habitación de una amiga, en un parque o en la boca del metro, por ejemplo. Ese lugar en el que sentirnos plenamente libres, sin cargas, sin obligaciones, donde no se escucha la voz del padre ni de la hija y se aplaca el tormento interior. El peligro exterior y la conflictividad interior, ambos in crescendo, conducen irremediablemente a una atmósfera asfixiante que hacen sentirse vencida a Clara:


Creo que ya no me queda ninguna parte del cuerpo que me responda, es esto. Lo peor es que duele; hasta el recuerdo más feliz […]. Los cuentos, las caricias, las manos bajo la sábana duelen. Si pudiera levantarme, con gusto me daría la cabeza contra la pared hasta dejar de pensar. Pero no puedo. […] No debería haber empezado nunca.


La azotea es un libro tremendamente bello y sugerente pese a su oscuridad, con un intimismo y una emocionalidad desbordante, que contagia al lector y le devuelve a su casa para hacerle evaluar sus propios miedos y angustias. Se trata de una lectura perfecta para atrincherarse en el salón un sábado de otoño. Se alzará como esa azotea desde la cual coger perspectiva para mirar lo de dentro. Indudablemente, Tránsito ha publicado un libro que transforma.

Valoración: Bien, bien
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Un comentario sobre “#LeoAutorasOct|La azotea, de Fernanda Trías

  1. Si dice usted, mi admirada poeta, que el libro le ha gustado, lo leeré sin duda. Entre todas estamos haciendo ya la literatura que por fin nos cuenta a nosotras desde nosotras. Gracias.

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