·Título: Anoche soñé con Glenn Gould
·Autora: Nieves Abarca
·Género: poesía
·Fecha: septiembre 2018
·Editorial: Cazador de Ratas
·Número de páginas: 62


Un libro de poemas que empieza por el final

Tuve que buscar en Google quién era Glenn Gould antes de comenzar a leer el primer poema de este libro. Un instinto me llevó a hacerlo. La mitomanía de su título parece una invitación implícita a ello. Y está bien: me topé con fotos en blanco y negro de un pianista que me recordó a Antoine Doinel, el personaje de las películas de Truffaut. Entonces me di cuenta de que quizás no iba tan mal encaminada.

Al terminar de leer el libro me di cuenta de que la autora buscaba justo eso: establecer un paralelismo entre el mitificado pianista que “veinte años después de su muerte fue diagnosticado de síndrome de Asperger” y la doble sensación de desengaño y desgaste que sobrevuela todos los poemas (“es divertido/estar muerta en vida”). Abarca cierra su obra con la siguiente sentencia casi a modo de moraleja: “Lo que consideramos normal en demasiadas ocasiones es solo mediocre”. Curiosamente (y puede que la autora aún no se haya dado cuenta de ello), este cierre tan pretencioso es justo lo que define esta obra tan normal. A lo mejor si el lector comenzara por el final no hubiera regresado al inicio…

portada-Glenn-Gould.jpg

Esta compilación de poemas (que no poemario, porque no hay ningún hilo conductor ni relación entre los textos) aspira a suscitar una atmósfera nostálgica salpicada de referencias musicales y fílmicas de antaño. Los poemas que llegan a conseguir este propósito más acertadamente quedan sepultados bajo otros repletos de lugares comunes y excesivamente cercanos al tópico del amor romántico.

Los títulos de gran parte de los poemas persiguen la ocurrencia, consiguiéndolo solo en ocasiones (otras abrazan la pretenciosidad) y es que hay una narrativa en todos los textos que no atisba a acertar con el tono ni la mirada poética. La autora no encuentra su lugar ni su voz y el lector advierte esta incomodidad al obtener un resultado inconexo.

No se trata de que la hazaña buscada sea difícil, es que puede que simplemente no hubiera que perseguirla tan explícitamente todo el rato, sin dejar espacio para la autenticidad. Libros como Poemas para ser leídos en un centro comercial, de Joaquín Pérez Azaústre o la propia obra poética de Sonia Fides demuestran que es posible hacer que de un poema brote una nostalgia de antaño con sabor a cine en blanco y negro y sin pasar por alto la banda sonora.


Los funerales son hermosos

comparados con la muerte

West Norwood, Kensal Green, Tower Hamlets

[…] Brompton, Abneyh Park, Nunhead

Hiedras, mirlos, la tumba de Karl Maarx

Y tu nombre en una de las lápidas […]

La sed helada y ardiente que nunca se apaga.

El ansia. El dolor. […]


Solo los poemas más largos, oscuros y narrativos rozan una voz poética que no llega a brotar de Abarca en este libro tan dispar, al que faltan horas de pulido y una importante labor de poda. Aún así la autora demuestra valentía y coraje al apostar por esta hazaña. No llegó a toparse con la esencia de Glenn Gould, pero podría haberlo hecho.


Valoración: No recomendable
Enlace a la compra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s