·Título: Sombra (Post Scriptum. 03)
·Autora: Alicia Pérez Gil
·Ilustración de portada: Mariana Palova
·Ilustración de portada interior: Juan Alberto Hernández
·Género: terror
·Fecha: noviembre de 2018
·Editorial: Cerbero
·Número de páginas: 259


pez de plata


De Alicia Pérez Gil ya hemos hablado varias veces en este espacio. Reseñamos su colección de relatos de terror, Inquilinos (autopublicada en Lektu, actualmente no disponible), y las dos novelas breves que anteceden a Sombra, que son Barro Carne. También hemos comentado un par de antologías de relatos en las que aparecían cuentos suyos: No son molinos. Una antología de cachava y boina (Editorial Cerbero) y Atrasis (Triskel Ediciones). Como veis, solo lo que hemos comentado de ella en A Librería ya sirve para confeccionar una especie de pequeña bibliografía. Y eso es porque Alicia es una de las plumas más importantes de la literatura de género actual en español.

Pero si hablo a nivel personal, y ruego que hoy me lo permitáis, Pérez Gil es la autora con la que más me siento identificado, la voz cuyos textos más logran transmitirme. Este sentimiento lo tengo desde que la leí por primera vez, en Barro, pero se reafirma con creces adentrándome en su última creación. No me cansaré nunca de decirlo: yo de mayor quiero escribir como Alicia.

Esta reseña ha sido publicada de forma exclusiva unos días antes del lanzamiento de la novela. Pero no hemos sido las únicas que hemos calentado motores para la Hispacon de este año así. Ayer mismo, Consuelo Abellán publicaba en Origen Cuántico una reseña de Bionautas, la nueva novela de Cristina Jurado que sirve de sucesora espiritual de Del naranja al azul, la primera novela de la autora y que ella misma etiquetó como “ciencia ficción mediterránea”.

Como la mayoría ya sabréis, Miriam Beizana, Carla Plumed y yo formamos el equipo del podcast Café Librería. Y le pedimos amablemente a la autora y a Cerbero que nos dejasen leer Sombra antes de su lanzamiento, pues nuestra intención era la de entrevistar a Alicia Pérez Gil en la Hispacon de este año y dedicarle el próximo capítulo de nuestro programa a su trilogía conceptual. Desde aquí les damos las gracias una vez más y afirmamos lo que ya nos parecía evidente: leer Sombra ha sido un auténtico placer. Un placer que nos confirma uno de los motivos del nacimiento de la propia editorial: poder publicar a Alicia. Unos días antes, ella tuvo a bien compartir conmigo un anticipo de la obra que yo ahora quiero compartir con vosotras:

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¿Qué os parece? ¿No os deja con todo el hype? Porque a mí me dejó así. Y, tras recibir la novela y encontrar un hueco, la leí del tirón.

Pero para hablar de Sombra deberíamos hablar antes de la trilogía Post Scriptum. Tres géneros, tres colores. Tres canciones ordenadas, cada una cantada con el volumen adecuado. La trilogía conceptual de novelas breves que no comparten temática, ni contexto, ni personajes, ni época, ni siquiera género. ¿Qué más tienen entonces las tres obras en común? Bastante, pero esto, pese a que algo grita desde mi interior porque quiere contarlo, queda para más adelante.

En mayo de 2017 llegó Barro, la primera obra fantástica que publicó Cerbero y que se ganó una fama inmerecida. Para una parte del público, la novela era incomprensible. En mi opinión, esa parte del público debería haberse esforzado más. Debería haber intentado leer entre líneas. Realmente la historia de Alicia (la protagonista, no la autora… ¿o sí) transmite la sensación de estar abierta a varias interpretaciones. No nos lo pueden dar todo mascado.

2018 empezó bien porque en enero salió Carne, la segunda parte de esta trilogía. Una historia de ciencia ficción con una premisa menos original que Barro, pero cuyo mensaje inicial no era otro que la exaltación del amor en sus múltiples variantes. En su día, Pérez Gil consideró esta creación como la más personal. Hoy por hoy, puedo confirmaros que Sombra destrona a Carne en este sentido.

Y ahora que rozamos el final de 2018, llega Sombra. Y es la que más se la trae de las tres. Porque Sombra es una novela breve dentro de una novela breve disfrazada de estudio académico demoníaco (como habéis podido leer en la imagen que Alicia me mandó como anticipo). Eso justifica la ilustración de portada interior que he mencionado en la ficha técnica de la novelette, que no podía estar hecha por otro artista que Juan Alberto Hernández, que ya se encargó de la portada de Barro. Por cierto, sobre esto y citando las propias palabras de Alicia (o una aroximación de estas): “Parecía que hubiese entrado dentro de mi cerebro”.

Pero la segunda portada de Sombra dejo que la descubráis vosotras.

Como iba diciendo, Sombra está envuelta en una tesina (o trabajo de investigación que sirve para acceder al doctorado) escrita por Pazuzu, Rey de los demonios del viento, portador de las plagas, del delirio y de la peste; dirigida por Lamashtu, Madre de Monstruos y fuente de todo lo que es corrupto y bestial y editada por el Departamento de Conservación de la Biblioteca de Anu. El autor cita y adjunta la novela breve de Cristina Fuente Camino en un doble ejercicio de falso autor por parte de Alicia Pérez Gil. Ahora mismo se me ocurre haber visto este recurso en El Quijote, de Cervantes (con Cide Hamete Benengeli) y en Lolita, de Nabokov (con John Ray).

Esto es de lo primercito que leeréis al abrir Sombra:


Trabajo de conservación cautelar motivado por el pronóstico de desvanecimiento del panteón sumerio a raíz de la desaparición del ser humano.


Y es una consecuencia lógica que ya se avistaba en las dos novelas breves anteriores a Sombra. Sombra es una obra de terror que sucede en un futuro lejano en el que la raza humana se ha extinguido. Aunque la novela breve que Pazuzu adjunta a esta tesina nos habla del pasado, concretamente del nacimiento de Jesús de Nazaret y de su crecimiento junto con una niña, luego una mujer, sin nombre ni rostro y que nadie sabe de dónde proviene (sobre esto deberéis darle a la sesera vosotras).

¿Cómo puede Jesús convertir el agua en vino? ¿Cómo logra que un invidente vuelva a ver? Todas estas respuestas las proporciona Sombra, en una suerte de ejercicio de ficción religiosa e interpretación de los hechos narrados en el Nuevo Testamento. De hecho, a modo de ejercicio metaliterario y, al mismo tiempo, de crítica al cristianismo, Alicia Pérez Gil se cita a sí misma varias veces y a algunas de sus obras anteriores, asegurando que la novela breve de Cristina Fuente Camino es más fiable que cualquier tocho que hable del origen de la religión dominante. Sombra es en verdad el auténtico Nuevo Testamento. Un Nuevo Testamento que habla de amar a mujeres y hombres por igual, de dolor, de humanidad, de demonios internos y de sombras.

Pero no solo eso encontraréis en esta novela breve. La autora sabe jugar con la temática que plantea. Y juega. Sabe crear en esta obra una sensación de terror difícil de describir, pero que todas hemos sentido alguna vez. Un terror religioso. Un terror que domina y muerde. Que nos hace sentir minúsculos peones dentro de un juego absurdo. Sombras de nuestra propia sombra. Nos hace sentir barro, mezcla del agua que bebemos y la tierra que pisamos con los pies descalzos al nacer. Luego nuestro cuerpo crece, somos carne hacia la que apuntan los cañones. Cuando estos disparan, nos convertimos en polvo, en una sombra de lo que una vez fuimos.

No lograremos jamás definir el significado de la vida. Ni la verdad sobre el universo. O puede que sí. Lo que sé seguro es que literatura como la de Alicia Pérez Gil me hace sentirme un poco más seguro y un poco más pequeño al mismo tiempo ante todas esas cuestiones que se me escapan. En Sombra se nota un importante contenido personal, como si el puño que escribe tintara de sangre las letras al mismo tiempo. Todo esto suena paradójico, sí, pero supongo que esa es una de las consecuencias que tiene consumir una auténtica obra de arte.

Diría mucho más sobre esta novela breve, pero temo destriparla. Quiero que la disfrutéis. Debéis disfrutarla y releer las tres obras de Post Scriptum a modo de ejercicio de deleite literario.

En resumen, Sombra es una obra capaz de hacer grande (más grande) a una editorial. La sombra de Alicia Pérez Gil será siempre tan larga como ella se proponga. Con Sombra machacará vuestra mente igual que juega con las palabras a su antojo y se reafirmará como lo que ya es desde hace mucho tiempo: una auténtica maestra. Alicia Pérez Gil es sinónimo de literatura.


Valoración: Imprescindible
Adquiere Sombra este fin de semana en la Hispacon 2018 (más adelante añadiré su enlace de compra online).

Un comentario sobre “Sombra, de Alicia Pérez Gil

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