·Título: Diosa de tierra y metal
·Autora: Marisa Alemany
·Ilustradora: Victoria Cano
·Género: fantasía
·Editorial: Ediciones El Transbordador
·Fecha: 2018
·Número de páginas: 234


Consideradas mujeres-diosas, actualmente los feligreses de las shakti las creían capaces de escuchar el rocío de la mañana y oler la fragancia de un rayo de luz, amas de la riqueza y abundancia de Prakiti. Veneradas y amadas.


Está obra llegó a A Librería como propuesta de Ediciones El Transbordador. El libro llamó poderosamente mi atención por dos motivos: trata el tema de la religión en un mundo futuro ficticio y las protagonistas de esas creencias son diosas, en femenino, y no un dios masculino como en la cultura en la que crecí. Por ello, me decidí a leerla a pesar de que, por su sinopsis, parecía tener un componente erótico importante.


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He de aclarar que no suelo leer literatura erótica, ni obras con muchas escenas de este tipo, pues no es un género de mi agrado. Lo he leído en el pasado, encuadrado siempre en novelas románticas o de fantasía, y lo que me encontré eran escenas altamente repetitivas, poco relevantes para la trama y descritas de manera zafia o excesivamente fantasiosa. Tal vez no haya leído los libros adecuados ni más representativos del género, pero esas malas experiencias me han condicionado como lectora. Así que suelo evitar ese tipo de obras. En este caso, sin embargo, hay algunas escenas de sexo explícito (menos de las que esperaba) que sí son importantes en la historia y no se hacen pesadas ni aburridas. Se describen los ritos de las diosas con Culmen, la estrella-esposo, y también entre ellas o con hombres. El sexo tiene, por tanto, un componente de magia y es un acto ritual sagrado para las shaktis. Tiene particular importancia una escena de una violación que está, a mi entender, muy bien desarrollada y me puso los pelos de punta. Algunas de estas escenas parecen estar escritas deliberadamente para resultar molestas y perturbadoras.


Naidú de nuevo contestó con un silencio sostenido. ¿Cómo iba a yacer una estrella del cosmos con una mujer?


La autora, Marisa Alemany (Xàtiva, 1974), según se puede leer en la solapa del libro, confiesa su inclinación por la fantasía y la ciencia ficción. Con anterioridad ha publicado diversos relatos, entre ellos Te necesito humano (Ediciones Irreverentes, 2011), Pharma Karma (Del loco al mundo, Editorial Acen) o Gran Shakti de Kil (Sportula, 2014). En 2016 ganó el I Premio Pascua Enguídanos. En la actualidad combina su labor como docente de informática con la escritura, es asesora de la revista descriu.org, colabora con la editorial solidaria Vinatea y el proyecto Artemisa.

En esta obra, a pesar de que yo la encuadraría sin duda en el género fantástico, tenemos elementos de varios géneros. Tiene cierto peso el erotismo, como ya he comentado, pero también el amor y las relaciones familiares y de amistad. Contiene elementos de ciencia ficción, pues nos habla de tecnología avanzada, viajes interestelares y agujeros de gusano. Hay también ciertos toques de terror psicológico y mucho de novela de aventuras.

La acción sucede en un universo futuro en el que la Tierra (Vieja Tierra) ya no existe. El Sistema Solar entero desapareció con la explosión del Sol. Los seres humanos habían escapado en naves generacionales en un largo viaje para terminar asentándose en diversos planetas, satélites y asteroides de un sistema de tres estrellas llamado Cúmulo de las Tres Hermanas. La construcción de estos mundos donde viven las diferentes razas y estirpes que descienden de la humanidad terrestre está extraordinariamente desarrollada.


El ritual había comenzado cuando Élucide y La Otra asomaron sus rostros rojinegros tras el horizonte, después de que El Fuego Blanco escondiera el suyo.


No es sencillo en un principio situarse ni entender lo que sucede, pues tenemos muchos términos nuevos que describen esa realidad. Por ello, sobre todo al inicio, es importante leer el glosario de las primeras páginas del libro y consultarlo con frecuencia para irnos familiarizando con las diferentes razas humanas y especies animales, ubicaciones y personajes. Una vez avanzada la lectura ya no necesitaremos tanto las aclaraciones; es sencillo meterse en la historia una vez que has superado los primeros capítulos. Estos no tienen una gran extensión y va cambiando la subtrama en que se centra y descubriéndonos personajes y lugares, lo que estimula la curiosidad y favorece el avance si bien puede hacer que nos cueste ubicarnos. Al inicio de cada episodio nos indica el lugar y el momento (en ciclos) en que nos encontramos.

Como podréis deducir, el tener un worldbuilding tan complejo y la gran cantidad de personajes importantes, más de veinte, hacen que esta obra no sea sencilla de leer ni de digerir. A todo ello hay que sumar la complejidad temática que nos hará cuestionarnos muchos aspectos de nuestra sociedad. Los aspectos sociales son de lo más relevante, pues nos muestra formas de vida muy dispares. Hay tres razas humanoides principales y dentro de ellas diferentes linajes y pueblos con su cultura. Los más descritos son los Kull, adepptes adaptados a clima muy frío, y las diosas shaktis, que también pertenecen a la raza addepte. Los addepte son humanos mutantes que descienden de otra raza, los solárides. Sus mutaciones les permiten vivir en lugares inhóspitos, mientras que los solárides (que fueron los últimos en llegar en las naves generacionales) habitan los peores planetas y enferman constantemente por la falta de condiciones adecuadas, como el exceso de radiaciones perjudiciales. Ello hace que busquen la manera de abandonar el sistema estelar y encontrar un lugar más adecuado para vivir. Los ahimsa o rico-hombres fueron los primeros en llegar al Cúmulo y acumulan la mayoría de recursos. Su modo de vida es pacífico y tratan de mediar en los problemas entre las demás razas.

La protagonista de esta historia es Joyti, una adolescente con autismo que controla sus problemas sensoriales con una diadema creada por su padre. Viven en el satélite minero Iris hasta que este fallece. Entonces Joyti parte al cercano planeta Prakiti, habitado por las diosas shaktis, que lo controlan desde un templo-escuela, para buscar a su madre. En el planeta también hay habitantes adepptes que veneran a las diosas y algunos solárides. Naidú, el embajador ahimsa, trata de mantener la paz mediando entre los solárides, las diosas y los habitantes adepptes.

La madre de Joyti es una mujer extraña que descuida a su familia y en ocasiones desaparece. Cuando está con ellos, pasa largas horas en soledad o con la única compañía de sus animales. Le había contado a Joyti que era originaria de Kull y por ello la joven se dirige al planeta Prakiti a pesar de saber que tendrá problemas, pues la tecnología de la diadema con la que controla sus dificultades sensoriales está prohibida por las diosas shaktis. Solo puede estar sin tenerla activada solo durante períodos de tiempo muy breves. En su viaje se encontrará con dos alumnas de la escuela de las diosas, Duna y Lilian, que están escoltadas por el embajador ahimsa. Naidú ayudará a la joven, que acabará por trabar amistad con su hijo Töllen mientras huye de los hombres del Visir Mudráh y trata de encontrar el rastro de su madre.

Me ha parecido que hay reparto de poder entre los personajes masculinos y feneminos. Así, la religión, la magia y la espiritualidad están en manos de las diosas shaktis y de la Reina de Vilos. Esta última tiene además un papel relevante en el sistema de gobierno del Cúmulo de las Tres Hermanas. Además del embajador Naidú, debo destacar al comandante jefe soláride Dokas, que es el superior del visir Mudráh. Los hombres tienen, por tanto, un papel más relacionado con lo militar, la política y la diplomacia.

Los animales tienen un papel relevante en este mundo, tanto los de poder, que tienen relación con las diosas, como los comunes. El pequeño búho Titus, que había pertenecido a su madre, será el fiel compañero de aventuras de Joyti. Si bien muchos de estos seres son similares a los terrestres, hay otros puramente fantásticos como los garkos.

En cuanto a la trama, es bastante compleja tanto por el argumento principal como por las numerosas subtramas de los diferentes personajes. Tenemos elementos clásicos mezclados con conflictos e ideas más modernas. Así, la protagonista, vive un viaje del héroe y una anagnórisis, dos conceptos clásicos. En el desarrollo de su historia, Joyti emprende una aventura que la llevará a cumplir su destino y va descubriendo facetas de sí misma, su madre y sus orígenes, el mundo en que vive, sus capacidades, etc., y hay una gran revelación que alterará todo el curso de la vida de estos personajes.

Un conflicto importante en esta obra es la lucha de la tradición ancestral contra el conocimiento científico y el avance técnico. De este modo, la importancia de la tecnología y sus limitaciones son tratadas como uno de los ejes del argumento. Las diosas utilizan sus ritos para hacer habitable el planeta y consideran perjudicial la ciencia que le ofrecen los solárides. Estos últimos creen que sus artilugios para curar enfermedades, viajar o controlar el clima mejorarían la calidad de vida de los habitantes addeptes y llegan a pensar que las diosas son un impedimento para la supervivencia. Pero los solárides, a pesar de ser gentes de ciencia, también tienen su religión, pues adoran a los planetas del destruido Sistema Solar.


«Querido Holún, esas mujeres no piensan. Por eso somos nosotros quienes debemos salvar este planeta».


El otro gran conflicto es la necesidad de dispersión del ser humano, el romper fronteras y la expansión sin límites. Una de las cuestiones destacables de este libro es si el ser humano debe o no extenderse por la galaxia y llegar a ocupar incluso todo el universo habitable. Grandes maestros como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Úrsula K. Le Guin ya lo han tratado en sus relatos.

El estilo de la autora es complejo y precioso, con un narrador en tercera persona que varía mucho el enfoque, un vocabulario muy amplio (que incluso inventa palabras) y una sintaxis segura y precisa. Se me ha hecho un tanto recargado en ocasiones, pues emplea un tono y un lenguaje culto que visto globalmente se adecua muy bien a lo narrado, pero con el que me costó conectar en un principio. El resultado es un texto muy elaborado y poco común en la literatura actual. Me recuerda en su prosa a la literatura clásica y también en el mundo que construye recuerda en ocasiones a siglos pasados. El sistema social que describe, por ejemplo, parece estar influido por el medievo y en él hay artesanos, labriegos, soldados, etc.

Esta obra daría para hablar durante horas acerca de sus muchas peculiaridades. Para ir concluyendo, debo decir que disfruté mucho su lectura y que os la recomiendo encarecidamente si os gustan los universos fantásticos u os interesa el tema de la religión. Estamos ante una novela de fantasía donde el componente social, sobre todo el religioso, tiene casi todo el peso; pero también disfrutamos de acción y aventuras. Por su manera de construir y describir el mundo fantástico donde acontece, esta historia me ha recordado mucho a la obra de Úrsula K. Le Guin. Es un libro que merece más de una lectura reposada y que es indudablemente hermoso, tanto por su prosa, estilo y complejidad narrativa como por su temática. A todo ello hay que añadir la edición en papel muy cuidada y las ilustraciones que hacen del libro en sí un objeto precioso.


«Sobrevivir», pensó con amargura la diosa caída. «Los humanos necesitan sobrevivir».


Valoración: Excelente
Podéis adquirir esta novela aquí.

Un comentario sobre “Diosa de tierra y metal, de Marisa Alemany

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