• Título: De color de frío
  • Autor: A. Fuentegris
  • Género: novela negra, histórica
  • Autopublicado
  • Fecha de su publicación: 2015
  • Número de páginas: 266

Sin embargo, comprender no es justificar.


Encontré este libro en Amazon por pura casualidad. A veces buceo en la tienda entre los libros indies y me encuentro obras sorprendentes por menos de un euro, como fue este caso. Por supuesto, no compro ni leo todos los títulos que veo a ese precio, ni siquiera los que están gratis, pues sería tarea imposible. Pero llamó mi atención la hermosura de su título que, como el propio autor reconoce al final, es una expresión de la novela de Ana María Matute, Paulina (2013).


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Según he podido averiguar en la red, Alberto Fuentegris, además de escritor es profesor de Lengua y Literatura y periodista. En su blog personal  podemos encontrar más información sobre el autor y su extensa obra, relatos, reflexiones, artículos sobre técnica literaria, etc. Además de la novela histórica y de misterio que nos ocupa, el autor ha escrito y publicado unos diez libros entre novelas y colecciones de relatos de diversos géneros. También ha creado dos juegos de rol.

Antes de comenzar a meternos en el argumento de esta novela, sus características y personajes debo advertiros que la maquetación del texto que yo leí (la versión Kindle de Amazon) está tan mal hecha que da dolor de cabeza al leerlo. Al principio pensé que simplemente estaba maquetada para formato papel y por eso se veía mal, pero hacia el final de la obra los errores eran cada vez más graves y numerosos. Las frases cortadas, palabras sueltas, texto mal justificado y otros errores hacen de la lectura una tortura para la vista.

¿Por qué entonces me molesté en leer hasta el final y os estoy hablando de este libro? Porque la historia está bien construida, el texto (aunque mejorable) es hermoso en su sintaxis y los personajes están bien definidos y caracterizados. La obra tampoco presenta faltas de ortografía, el fallo que le veo es solo una maquetación mal hecha. El argumento es ameno, se hace entretenido y además la acción sucede en una época de la historia de España poco conocida, a principios de siglo antes de la Guerra Civil.


Mi vida entera parece ahora una gran mentira, un sueño en el que protagonicé tres o cuatro vidas diferentes e imposibles.

Apenas hacía dos semanas que habíamos disfrutado de la fiesta de Nochevieja de 1910.


La narradora, en primera persona durante todo el relato, es Nereida, una joven de diecisiete años que un día llega a casa tras una fiesta y se encuentra a su padre, Demetrio Villaseñor, ahorcado de la lámpara de su estudio. Dejó una nota en la máquina de escribir. Nereida, pese a su edad y ser de clase acomodada, es una mujer fuerte y con mucho carácter. Poco tiene que ver con el ideal de señorita que trataron de inculcarle y muestra su desacuerdo con aspectos sociales en muchas ocasiones. Tras el impacto emocional inicial de encontrar el cadáver de su progenitor, que la deja muy afectada, sospecha enseguida que el suicidio de su padre no es tal y comienza las pesquisas para esclarecer estos hechos. Su historia nos hará adentrarnos en las ideas políticas, el machismo y clasismo reinante en la sociedad de esa convulsa época. También en hechos históricos como la guerra de Cuba o el atentado contra Alfonso XIII.

El personaje de Nereida me ha gustado mucho, si bien es demasiado «novelesco» en ocasiones, pues se comporta de un modo que no es lo esperado según lo que sabemos de ella. Se muestra muy osada en ocasiones y muy prudente en otras, si bien en general parece más calculadora que impulsiva.


Saqué la hoja de la máquina y la miré detenidamente. Esas palabras no eran suyas.


A pesar de ser una novela negra y de misterio, con sus correspondientes dosis de crímenes, hay unas escenas con su marido, con quién se casa por conveniencia, que tienen cierto humor amargo. Nereida suele referirse a su esposo despectivamente llamándole imbécil o bobico, si bien parece que llega a cogerle cierto cariño, como el que se le tendría a una mascota.

Además de la protagonista y narradora, tenemos unos cuantos personajes importantes, si bien no son demasiados. Ernesto Facio es abogado y amigo del fallecido Demetrio. Teresa es la madre de Nereida y una auténtica arpía que desquicia a todos con su carácter. Consuelo es la sirvienta, una mujer sensata que le sirve de mucho apoyo a la joven. Además, Nereida tiene dos hermanos: José María, un niño debilucho y tímido que adora leer, y Jesús, un delincuente que no hace más que dar disgustos a su familia, sobre todo a su padre que trata de que se enmiende, y que se encuentra en prisión al inicio de esta historia.

A pesar de que los orígenes de Demetrio son humildes, logra hacer mucho dinero y una buena posición para su familia a base de fabricar medicinas. Tiene un laboratorio secreto que Nereida conoce y, tras su muerte, Facio le pide que queme. La familia tiene, incluso, coche y chófer en unos años en los que aún había coches de caballos por las calles. Por hechos como estos, comenzamos a ver que sus actividades no eran del todo legales.


Facio había sido sincero, yo solo conocía uno de los rostros de mi padre y, para comprenderlo, necesitaba conocer todas sus caras, también las que se había afanado en mantenerme ocultas.


Me ha encantado que se base en una etapa de la historia de España reciente pero que me es tan poco familiar. La mayoría de obras que leí tratan del franquismo o de la Guerra Civil, incluso de la transición, pero sin tocar los años anteriores. Por ello, ignoro el rigor histórico que tiene esta obra. El autor aclara en la nota final que los hechos históricos descritos, como los atentados de la Mano Negra, están modificados para adaptarlos a la obra de ficción y que su intención es solo la de crear una novela para entretener.

Sin duda, esto último lo consigue. De color de frío es una obra que engancha, que apenas te deja respirar pues va de una pista a otra, de un misterio a otro, de un giro inesperado a otro aún más sorprendente. Tiene además un importante componente de romance, un amor prohibido. Se mete en la piel de la protagonista para contarnos su historia a través de sus sentidos y su visión del mundo. El modo de narrar me ha recordado también a esa época en que suceden los hechos, si bien no es comparable, el estilo vagamente recuerda a Clarín o a Pardo Bazán. Por todo ello, es posible que lea alguna obra más de este autor.


Mis sueños son diálogos conmigo misma, con versiones de mi misma de las que reniego.


Valoración: Bien, bien
Podéis adquirir esta novela aquí.

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