·Título: El cuadro del dolor
·Autora: Ana Castro
·Género: poemario
·Fecha: 2017
·Editorial: Renacimiento
·Número de páginas: 87
·Valoración: Imprescindible
·Enlace de compra

9788416981298.jpg


Nos miramos y nos supimos

           mujeres dedal y mimosas,

y reímos por tanto amor en caza y tanto ego

y muerte también.

 

Ella me enseñó a atesorar el dolor en la belleza.


Ana Castro escribe ya desde hace un tiempo para A Librería. Si la seguís, sabréis que es una mujer con una alma literaria muy personal. Nacida en Pozoblanco, Córdoba, en 1990, es periodista y trabaja en el ámbito de la Comunicación Corporativa.

Muy comprometida con diversos proyectos culturales, participó en el colectivo y ciclo poético Otoñeces y en el Festival Cosmopoética. Además, ha publicado poemas en diversas antologías y revistas, como A gustar convidan. Gastropoesía (La Bella Varsovia, 2012), El silencio y la seda: Poetas cordobesas frente a Julio Romero de Torres (El Páramo, 2012), Réquiem por Lolita (Fundación Málaga, 2014) o La punta del iceberg (Ediciones En Huida, 2015).

El cuadro del dolor (Renacimiento, 2017) es su primer poemario. Y ha sido galardonado con el III Premio de Poesía Juana de Castro. ¿Qué os parece si hablamos con ella sobre esta gran obra?


La lírica de Ana Castro

A grandes rasgos, Ana, ¿qué es El cuadro del dolor? ¿Cuáles son sus motivos?

Ana Castro: Es un poemario de carácter autobiográfico. Da cuenta de mi experiencia como paciente con dolor crónico. El título apela al propio cuadro médico y a un “cuadro” (en el sentido pictórico) al que no se puede dar un nombre. Eso es algo que he aprendido de todo esto: el lenguaje no está preparado para nombrar el dolor.


El cuadro del dolor, merecedor del III Premio de Poesía Juana Castro, es el primer poemario de Ana Castro. En él se recoge una aproximación poética al dolor, en la que cobran especial sentido las raíces y la genealogía familiar y literaria y en la que el lenguaje se vuelve insuficiente, abriéndose así a una serie de imágenes orgánicas y ficticias en su intento por tratar de darle un nombre. En el fallo del premio, el Jurado destacó: “el poemario versa sobre el dolor, sobre las raíces y la familia, orgánico y material, sugerente y crudo. Con más voz personal que eco, el poemario posee ritmo interno y elige un léxico contenido para expresar intensas emociones.


[Nos encontramos un poemario exquisito, lleno de realidad y de belleza. Pero triste, tan triste, en un estilo directo y nuevo. Llevaba años sin leer poesía, pero Ana Castro me lo ha puesto fácil. Fácil y difícil a la vez, porque no creo que los poemas aquí plasmados se definan por su sencillez. Pero sí por tratar con cercanía los sentimientos que trae consigo el vivir; también la familia, el ser hija y el ser madre. El tener algo que duele. La enfermedad. Lo blanco que hay tras la fragilidad de la vida. La manera tan peculiar que tiene Ana Castro de pintar este cuadro del dolor.]


¿Cómo escribiste este poemario? ¿Cómo fueron los días acompañándote de una poesía así?

Ana Castro: 1) Como he escrito siempre: cuando un poema surge, me apresuro a anotarlo rápidamente en la libreta que siempre llevo conmigo en el bolso. Después viene la estructuración del libro y la tarea de corrección, que considero vital.
2) Fueron días “normales”. Algunos tuve más dolor, otros menos y a veces un dolor insoportable que terminaba por borrarme. Aprendí muchas cosas. Todo lo que sé está encerrado en este libro.


[Me imagino a Ana en su casa. Un día de esos que dice que son malos. Yo me los imagino peor. Me la imagino escribiendo (con lápiz, tal vez), cubierta con una manta. Su precioso gato Toffee encima de ella. Ronroneando. Ana escribe, me parece que tiene una belleza a la que puede sucumbir el hecho de una poeta escribiendo. Me imagino el juego de luces y sombras. Cuando termino de leer una estrofa me quedo en blanco y me tiemblan un poco las manos. Por momentos me vienen las ganas de llorar.

Me imagino ese lápiz escribiendo la palabra dolor. Ahí sí que lloro y me castigo por no leer más esa poesía. Por no interiorizarla. Termino uno de los poemas, el de Epitafio y lo vuelvo a empezar. De Mi dolor extraigo una cita para un libro que estoy escribiendo.]


La figura familiar aparece como algo muy potente en tus composiciones. Hablas de tu abuela, de la orfandad de tu madre. De tu madre y tu papel de hija. ¿Qué significa esta familia? Las mujeres son las grandes protagonistas.

Ana Castro: Ellas son las raíces. Mi identidad se conforma a partir de ellas. Por eso tuve que seguir una y otra vez esos hilos, esa cadena de “mujeres araña”, para reconocerme ante la ferocidad del dolor y su silencio.



Miro a mi madre de lejos para verme a mí

cuando no me encuentro por la casa.

Y la reconozco así, poquita cosa:

un silencio, un rastro de prisas por la casa, el mismo nombre.

Hablar de mamá es hablar de mí

y puede que hablar de mi hija algún día.


[El dolor como compañero.  Como mejor enemigo. El dolor que permanece. Me siento en la obligación de interiorizar y comprender cada una de las palabras y versos de Ana Castro. Subrayo el libro. Me gusta su manera de tratar la literatura, me gusta cómo usa el lenguaje. Como si fuera un instrumento. Su instrumento.]


Mis ojos tan verdes.

La piel tan pálida.


¿Qué significa que en esta revolución hay poesía?

Ana Castro: #EnEstaRevoluciónHayPoesía es un hashtag que creó mi amiga Silvia López y que dio paso a un movimiento en las redes al que se sumaron muchas compañeras para compartir poesía escrita por mujeres como acto político, como reivindicación feminista.


MI DOLOR es mi dolor existe:

existe más que yo.

En conclusión, creo que El cuadro del dolor es un libro imprescindible. Valiente. Hermoso. Duro. La poesía que acaricia y rompe el alma, que no la suelta. La apelmaza contra el pecho y la hace suya. Tengo que darle las gracias a Ana por ser tan valiente, por regalarnos esta composición. Darle las gracias por esta revolución.

3 comentarios sobre “Leemos El cuadro el dolor con Ana Castro

  1. “El cuadro del dolor” es uno de los mejores libros de poesía que he leído en muchos años. Yo no hago crítica literaria y no lo definiré mejor que Miriam Beizaga en esta reseña. Recuerdo que, al terminar de leerlo, pensé: “Habemus poeta en casa”. Como si Ana Castro, a la que no conocía, fuera mi hermana o alguien de mi familia y como si “casa” fuera un territorio sólo nuestro, de las mujeres y de nuestra literatura, íntimo, acotado frente al universo entero, pero de puestas abiertas a toda gente de bien que quiera venir a visitarnos. Hola, vecina, pasa.
    Libros así no se escriben todos los días, ni siquiera todas las décadas. Gracias por hablar de él.
    Pilar Bellver

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s