Es fundamental que recuperemos el legado que dejaron tantísimas mujeres, escritoras que se vieron silenciadas, que cayeron en el olvido.


El concepto de «editorial» puede tener muchas definiciones. Durante un tiempo ha sido percibido por lectoras y escritoras como algo impersonal, lejano. Sin embargo, en los últimos tiempos, resulta más sencillo intercambiar impresiones con ellas e, incluso, como en este caso, entrevistar a las editoras y conocer el lado humano de este negocio cuya materia prima son los libros.

Gracias a A Librería hemos tenido la oportunidad de conocer al detalle las caras y vidas de detrás de diferentes sellos (Amor de Madre, Dos Bigotes, Triskel Ediciones o Editorial Cerbero, entre otras). Nos gusta compartir entrevistas y artículos para conocer mejor a estas importantes familias que llenan nuestras estanterías de libros pendientes. Hoy es el turno de Sol Salama en representación de Tránsito Editorial.


Una de las editoriales que más han llamado nuestra atención en el último año ha sido Tránsito (aquí podéis leer la reseña a La azotea de Fernanda Trías, obra leída por Ana Castro). Nos gustaría definirla pero preferimos que sea Sol Salama, la carismática cara visible de la misma, quien nos lo cuente mejor. ¿Qué es y qué significa Tránsito?

Sol Salama: Tránsito es una editorial independiente, la aventura en la que me he embarcado tras trabajar de correctora, redactora, asistente editorial, fotógrafa… Había sido mi sueño (que me parecía imposible) durante mucho tiempo, algo que quería hacer junto a mi padre. Al final me embarqué sola, siendo socia y editora única. Estoy acojonada y feliz.


En los tiempos de YouTube, Netflix y el formato audiovisual en general, los libros parecen ser el ocio relegado a la última instancia. No obstante, me gusta apreciar cierto auge de la literatura independiente y feminista. ¿Es osado iniciar un proyecto editorial hoy día? ¿Crees que las amantes de los libros lo necesitan?

Sol Salama: Creo que las pantallas sí hacen daño a los libros (no como el libro electrónico, por ejemplo). Los libros compiten cada vez más con otras mil formas de entretenimiento. Lo que pasa es que las personas que van a las librerías, se dejan aconsejar y devoran lecturas, esas personas no van a cambiar. Ahí siguen. Creo que es necesario un proyecto editorial en la medida en que enriquece el panorama, y yo pretendo hacerlo.

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Editar significa tomar una historia, mimarla, hacerla crecer. Pulirla y, después, compartirla. Como editora, ¿qué relación sientes que tienes con La azotea y con La memoria del aire, los primeros títulos publicados por tu editorial?

Sol Salama: Con La azotea me siento muy encariñada porque es como una primera hija. El que abrió la editorial. Además, yo ahí seguí mi instinto, porque confiaba plenamente en la calidad literaria de la obra así como en la potencia enorme de la historia, pero había gente que me decía que era muy arriesgado empezar con ese libro. Yo me alegro de haberlo hecho.

Con La memoria del aire es distinto: la encontré en un catálogo extranjero, leí una sinopsis, la pedí, la leí, me quedé boquiabierta y llamé corriendo a Raquel Vicedo porque quería meterlo como segundo libro, algo que no estaba previsto. Tuvimos que trabajar rápido, pero mereció mucho la pena; yo buscaba algo así, de autoficción, un poco salvaje, es decir, golpeante. Ojalá mucha gente leyera el libro, porque habla sobre la violencia en el amor, y creo que ahora precisamente, y siempre, en verdad, tendríamos que estar poniendo este asunto encima de la mesa: lo insano del amor tal y como lo aprendimos.


Las personas que van a las librerías, se dejan aconsejar y devoran lecturas, esas personas no van a cambiar. Ahí siguen.


Literatura feminista, literatura escrita por mujeres. Voces femeninas en un redescubrimiento de nuestras letras. ¿Cómo es de importante esto? ¿Era un hueco imprescindible?

Sol Salama: Es fundamental que recuperemos el legado que dejaron tantísimas mujeres escritoras que se vieron silenciadas, que cayeron en el olvido. Por suerte, creo que cada vez somos más las editoriales que nos «mojamos» y vamos reivindicándolas poco a poco, sacando cada uno de sus nombres. Pienso, por ejemplo, en la labor que Carmen García de la Cueva lleva haciendo tiempo en las redes con su club de lectura. Hay muchas iniciativas, y muy bellas. Tránsito también ha venido a dar a conocer a autoras, y eso me hace feliz, aportar mi granito de arena.

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Creo que ahora precisamente, y siempre, en verdad, tendríamos que estar poniendo este asunto encima de la mesa: lo insano del amor tal y como lo aprendimos.

(Sobre La Memoria del Aire)


¿Cómo se buscan las historias que merecen ser publicadas o reeditadas? ¿Intuición? ¿Trabajo incesante?

Sol Salama: hay que desplegar toda una serie de métodos. Hay publicaciones online y offline en las que estar al tanto de las novedades extranjeras; también se puede bucear para dar con títulos antiguos; a veces una autora te lleva a otra… Son muchas las formas de «encontrar» libros, pero es cierto que es cansado y puede ser difícil.


Habéis apostado por las presentaciones y los eventos para acercaros a las lectoras. ¿Cómo ha funcionado esto? ¿Es algo en realidad indispensable?

 Sol Salama: No es indispensable…; de hecho, hemos presentado libros por ahora solo en Madrid, y eso es algo muy «pequeño», porque acabamos de nacer, pero queremos ir presentando poco a poco en otras ciudades. Lo que tienen los actos es que hablas con lectores y lectoras, con la gente que lleva las librerías. Se establece un vínculo, nos ponemos cara, de pronto hay cercanía tras las pantallas. Es muy bonito y enriquecedor. Las presentaciones de La azotea y La memoria del aire estuvieron asombrosamente llenas; creo que la gente disfrutó mucho de las autoras y de ver en directo el nacimiento de Tránsito.


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Sol Salama, editora de Tránsito. Foto de Álex Roló.

Como editora, me imagino que habrá detrás de ti una importante vocación lectora. ¿Te gustaría compartir con nosotros algún título que te haya marcado especialmente y contarnos por qué?

Sol Salama: No terminaría. Mi cabeza es un mapa trazado de vivencias y de lecturas. Los libros se convirtieron muy pronto en un refugio y así ha sido hasta ahora (y seguirá siendo, espero, aunque ahora mismo no pueda leer por placer). Me ha marcado mucho Clarice Lispector, por ejemplo, o Anaïs Nin.


Otra pregunta obligada: ¿sientes también un placer intrínseco por la escritura?

 Sol Salama: Sí. De hecho, ahora llevo un tiempo sin escribir y no lo siento bien. Algo que está ocurriendo y que me parece precioso es que mi amiga Sofía Comas, cantante y compositora, está preparando El verano será eterno, una función única que se estrenará en Canal el 31 de marzo y en la que algunos temas tendrán textos escritos por mí. ¡Me hace tanta ilusión!


¿Qué podemos esperar de Tránsito Editorial en 2019?

 Sol Salama: Lo primero es un libro de crónicas autobiográficas de Margarita García Robayo, Primera persona. Me fascina por cómo describe la intimidad, la agudeza con la que perfila el mundo interior que tiene en la cabeza. Desmitifica la maternidad, el sexo; habla de la locura, de la identidad, del enamoramiento. Todo sin grandes tramas pero con una lucidez que casi duele. Luego vendrá un libro de una autora joven francesa, un ensayo autobiográfico y literario sobre el miedo que me tiene muy emocionada. Y lo siguiente lo iréis viendo…


Tránsito también ha venido a dar a conocer a autoras, y eso me hace feliz, aportar mi granito de arena.

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2 comentarios sobre “Entrevista a Sol Salama, editora de Tránsito Editorial

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