·Título: La Maga y otros cuentos crueles
·Autora: Elia Barceló
·Género: relato
·Editorial: Cazador de Ratas
·Fecha: 2015
·Páginas: 274
·Valoración: Excelente
·Enlace de compra

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Hay que salvar lo que se ama.
(La quinta Ley)


Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) es ya una de mis autoras favoritas. He leído y reseñado en esta web varias de sus obras y considero que a estas alturas no necesita presentación. Podéis echar un vistazo a mis otras reseñas si queréis más información, os dejo aquí los enlaces de La roca de Is, Por ti daré mi vida, El secreto del orfebre y El color del silencio.

Hasta la fecha, lo que había leído de Barceló eran novelas de diferente extensión. Había comprobado su gran versatilidad al moverse con maestría en diferentes géneros como la fantasía, la novela realista contemporánea, el misterio, la novela histórica, etc. Cuando la editorial Cazador de Ratas ofreció a esta web la posibilidad de reseñar la recopilación de relatos cortos La maga y otros cuentos crueles, ya tenía en mi lista de pendientes otra obra de la autora alicantina, que decidí dejar para más adelante pues quería comprobar por mí misma como se manejaba en la narración breve. Os puedo adelantar que lo hace de maravilla.

Al empezar nos encontramos con un prólogo de la propia autora que se titula Advertencia al incauto lector o lectora por parte de la autora de estos cuentos. Se trata de un texto breve que nos introduce en la obra que nos espera sin darnos demasiadas pistas. Recomiendo volver a leerlo una vez concluido el libro. Los catorce relatos que componen esta antología están comentados por la autora, lo que no es habitual pero ya lo he visto, por ejemplo, en antologías de autores como Isaac Asimov.

Los relatos son muy diferentes entre sí. Unos son de fantasía, otros de ciencia ficción y otros más bien realistas. Nos lleva del misterio de los robots pasando por las casas encantadas. Todos son cortos, pero su extensión es variable. Algunos están en primera persona o utilizan el formato epistolar en ciertos pasajes, aunque predomina la tercera persona. Su nexo de unión, además de la propia pluma que los firma (muy reconocible en su estilo), es una sensación de desasosiego, de malestar que despierta al leer. No se llaman cuentos crueles por casualidad.


Hay seres tan hermosos, tan brillantes, tan llenos de vida que siempre parecen rodeados de fantasmas, como si todo lo que constituye su entorno inmediato se desdibujara ante su presencia para convertirse en un mero telón de fondo.

(La Maga)


El primer relato, Tinta violeta, es una gozada y uno de los que más me ha impresionado. Está en segunda persona, tiene un punto de novela negra clásica y mantiene el misterio y la tensión durante toda la lectura. La protagonista es una profesora universitaria obcecada en conseguir unos documentos para continuar con su trabajo de investigación que un día recibe una carta anónima en su casillero. Es un comienzo muy prometedor para una antología que no defrauda en ningún momento.

En La decisión de una dama, tenemos de nuevo ese punto de misterio y de crimen, ese regusto a novela negra. Este relato está en primera persona y lo narra una mujer de clase alta, casada y con la vida perfecta. Si bien vamos viendo que esto solo es en apariencia. Estos relatos de misterio son muy diferentes a la clásica historia de policías y detectives privados, en sus protagonistas al menos, pero dejan ese sabor clásico.


Estoy vacía y lo más terrible es que creo haberlo estado siempre; lo que pasa es que antes aún encontraba cosas con las que engañarme y ahora ya no.

(La decisión de una dama)


Sin duda uno de mis favoritos es Alana, una historia que reinventa los mitos que dieron pie a los cuentos clásicos, como los de los hermanos Grimm. Utiliza un lenguaje muy peculiar y adecuado a la época en que sucede, lo que le da un toque de novela histórica, si bien es obviamente fantasía.


—Nuestro pobre señor tenía un manto así. Yo lo cosí con estas manos. Y la niña venía envuelta en un capita con caperuza hecha de este mismo tejido.

(Alana)


También me encantó Quinta Ley, una historia que nos lleva a un futuro distópico y se inspira en las leyes de la Robótica de Asimov, sobre las que podéis leer más en este post. Nos mete de lleno en una atípica amistad entre un ingeniero y un robot en un lugar todavía más atípico, lo que queda de los pabellones de una Exposición Universal.


«Este relato surgió como agradecimiento y homenaje a Yo, robot y las tres leyes de Isaac Asimov».

Del comentario de Elia Barceló sobre el relato La quinta Ley


También podemos encontrar anécdotas curiosas sobre la escritora, como en el relato Jardines invisibles que, según ella misma cuenta en los comentarios finales, fue escrito para un concurso de paradores y sucede en uno de estos complejos. Es una narración crítica sobre la emigración y el racismo en España con un punto de romance.


—Para que luego digan que los españoles somos racistas —está diciendo el hombre—. Tenemos Marbella llena de moros y tan contentos.
—Porque son ricos —contesta la mujer, dando un sorbo a su tónica—. Si fueran desgraciados de esos que vienen en patera, ya verías como cambiaban las cosas […].

(Jardines invisibles)


El último relato se titula La Maga, da título a la antología y al leerlo en la portada me ha evocado irremediablemente a los vagabundeos de Oliveira y la Maga por París en Rayuela, la célebre obra de Julio Cortázar que leí en el pasado en más de una ocasión. Sin embargo, poco tiene que ver una historia con otra en cuanto a argumento o personajes. La Maga ni siquiera es un ser humano en este relato, pero alguna similitud hay en cuanto a las sensaciones que trasmiten ambas obras. La maldad, por ejemplo, se presenta de muchas formas.

Os he comentado los relatos que más me han impresionado por uno u otro motivo. Ahora os comentaré el que me parece menos destacable, siendo esto una apreciación puramente personal, pues no hay un solo relato en esta colección que no tenga algo especial. Se trata de Ritos y en mi opinión el relato ganaría siendo un poco más extenso. En él se trata la vida y costumbres de un pequeño pueblo costero del mediterráneo desde el foco de un extranjero, aunque se emplea un narrador en tercera persona. De nuevo tenemos el crimen y el misterio (unido a la superstición en este caso).

En conclusión, tenemos una gran oportunidad de disfrutar de 14 maneras diferentes del buen hacer de Elia Barceló contando historias. Este libro me parece perfecto para descubrir su brillante pluma y su versatilidad, tanto si ya habíamos leído a la de Elda con anterioridad como si es nuestro primero acercamiento a su obra. Independientemente de cual sea nuestro género predilecto, es inevitable disfrutar de libros como este. La edición de Cazador de Ratas en papel es además muy cuidada y los comentarios de la autora enriquecen aún más una lectura que ya es magnífica de por sí. Leer este libro es como visitar un museo de Elia Barceló con la propia escritora como guía.


Nada me va a hacer encontrar algo que no existe.

(La decisión de una dama)

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2 comentarios sobre “La Maga y otros cuentos crueles, de Elia Barceló

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