·Título: The Tomato Thief [La ladrona de tomates]
·Autora: Ursula Vernon
·Traductora: Arrate Hidalgo
·Género: fantasía
·Fecha: noviembre de 2018
·Editorial: Cerbero
·Páginas: 108
·Ilustración de portada: Mariana Palova
·Valoración: Aceptable
·Enlace de compra

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Sus tomates eran los más grandes y jugosos del pueblo. Ponían los semilleros en el alféizar el día de Año Nuevo y los plantaban fuera en febrero. En primavera maduraban y arrancaban las plantas en cuanto cogía el último.


Ursula Vernon (Pittsoro, 1977) es una escritora, artista e ilustradora responsable de más de quince libros infantiles, varias novelas para adultos e incluso un webcómic, Digger, galardonado con el Premio Hugo a Mejor Historia Gráfica en 2012 y con el Premio Mythopoeic en 2013. Y podemos seguir enumerando reconocimientos: con su relato Jackalope Wives ganó el Premio Nebula; con su saga Dragonbreath obtuvo el Sequoyah Award for Children’s; por su novela Castle Hangnail el Premio Mythopoeic de Literatura Infantil… Y por la novela que ocupa esta crítica, La Ladrona de tomates, obtuvo el Premio Hugo en 2017.


La abuela Harken vive al borde del pueblo, en una casa de espaldas al desierto, cuidando de su jardín. En el pueblo todo el mundo tiene claro que tiene que estar haciendo algo con sus tomates para que estén tan ricos. Algo… fuera de lo normal. Lo cierto es que la abuela Harken está muy orgullosa de sus tomates. Por eso, el día en que comienzan a desaparecer misteriosamente, decide tomar cartas en el asunto. Alguien o algo le está robando sus preciosos tomates y no habrá magia, criatura abominable ni dios-tren capaz de detenerla en su misión. Menos mal que se ha puesto las botas buenas, porque el desierto es grande y alberga horrores.


Me traje La ladrona de tomates de la Hispacon 2018, firmada por su traductora, Arrate. Esto fue en noviembre. Me la leí terminando el año y ahora publicamos la reseña en A Librería. Esto lo comento para que os hagáis una idea de cómo funcionan los tiempos en este espacio. ¡Estamos a tope!

No es un secreto que no soy una gran lectora de literatura de género, pero a veces hago excepciones. La mayor parte de estas vienen dadas por el formato breve y atractivo de esta editorial, ya tan célebre y tan imprescindible. Además, esta novela corta está protagonizada por una abuela de “armas tomar” (eso pone en mi dedicatoria), y a mí es que las abuelas me encantan. Porque tienen algo que no podemos encontrar en nadie más. Y como punto personal, también me gusta escribir sobre mujeres mayores con años alrededor de sus ojos. Como mi Olivia Ochoa, de casi ochenta años, protagonista de mi novela Todas las horas mueren.


El desierto estaba lleno de cosas raras, pero los trenes estaban entre las más raras de todas.


Que por cierto, cuánto más género leo (principalmente fantástico) más me doy cuenta de lo cerca que está en ocasiones de la literatura intimista o realista. En esta ocasión, tanto Harken como Olivia buscan algo, algo que ansían encontrar. Pero cuando a alguien, a una mujer en el ocaso de su vida, se le plantea algo que resolver, la falta de tiempo juega en su contra como un lastre importante.

La trama principal gira en torno a los fantásticos tomates de la protagonista. Corren rumores por el pueblo de que es una bruja, que algo extraordinario tiene que estar haciendo con sus tomates para que estén tan ricos. Puede, pero lo que está claro es que los quiere con todo su ser y que allí, sola en su casa y alejada del pueblo, en compañía de su gato Tembleque, y con las esporádicas visitas de su hija, está muy a gusto. El problema comienza cuando alguien empieza a robarle los tomates.


Los ojos del dragón relucían, negros como el caparazón de un escarabajo, y estaban clavados en ellas.

La abuela tragó saliva.

—Dame agua —dijo el dragón de Gila, con una voz como arena siseando sobre el suelo del desierto.

—Jesús, María y José —dijo la abuela Harken, pero en sus oídos sonaba más a ella.

—No están aquí —dijo el dragón—; si no, les habría pedido agua a ellos.


Tal y como nos devela la sinopsis, Harken tendrá que adentrarse en el desierto. Inmenso, largo, extraño, donde la autora nos planteará un universo singular, desconocido, lleno de magia, fantasía y conceptos abstractos. Sin duda, un wordbuilding de lo más logrado y asentado.

Lo que puedo decir que es una historia que se deja leer sola y que en ella priman el sarcasmo y la ironía. La sencilla sutileza y las ganas de aventuras.

Las letras impresas en estas páginas hacen acopio de importantes metáforas, recordándonos un mundo más similar al nuestro que podemos identificar. Los valores humanos son tan importantes como los inhumanos. Y la fortaleza de la esperanza será una máxima indispensable a tener en cuenta.

Me leí este relatito en un viaje de avión. Lo hice rápido pero me ayudó a entretenerme de lo lindo durante el trayecto.

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