·Título: Zed está muerto
·Autora: Arantxa Rufo
·Género: novela negra
·Obra autopublicada
·Fecha: 2018
·Páginas: 476
·Valoración: Sí, recomendable
·Enlace de compra

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No había finales felices para la gente como ella.


Arantxa Rufo (Santa Cruz de Tenerife, 1979) ha publicado anteriormente En el punto de mira (2016), otra novela negra que me sorprendió gratamente ya hace un par de años y que reseñé en mi blog personal. Por ello, esperaba desde hace tiempo una nueva obra de la autora canaria. En esta reseña compararé un poco ambas obras, si bien no tienen más que algunas similitudes, no están relacionadas en su argumento y, por tanto, se leen de manera independiente.

El argumento es el típico de la novela policíaca, pero la manera de contarlo no tiene nada de típica. Una estudiante de danza, Tessa Britton, acude a casa de su amiga Katya porque esta última no ha ido a clase. Se encuentra el cadáver de Katya casi oculto bajo el de un hombre tatuado. Lo que parece un caso claro de sobredosis llega a manos de la policía y envían a la detective Isabel Delgado, que lleva un año de baja. Pero aparece el agente del FBI Mike Poulsen, que afirma que la víctima es hija de Masksinov, un mafioso ruso con negocios en la ciudad, y que el crimen puede ser el principio de una guerra entre mafias en Los Ángeles.


¿Cómo interrogas a un traidor al que consideras un amigo?


Los protagonistas son muchos y muy diferentes entre sí, sin que recaiga un peso mayor en uno de ellos que nos haga otorgarle el papel principal. Tessa esconde varios secretos. El primero que sale a la luz es que además de estudiar danza también trabaja como stripper en uno de los clubes del padre de su amiga. Isabel Delgado es una policía que se encuentra de baja por un hecho traumático que iremos descubriendo a medida que leemos y que debe enfrentarse, además de a un caso complejo con el FBI de por medio, a sus propios miedos y fantasmas. Otro personaje clave es Zed, el hombre que Masksinov envía desde Rusia para investigar lo sucedido. Zed es un joven de unos treinta años con un pasado muy turbio, una infancia muy traumática y un carácter frío, meticuloso y calculador que le mantiene con vida a pesar de los peligros a los que se enfrenta siendo la mano derecha del jefe de la mafia. El agente especial Mike Poulsen parece el típico policía pagado de sí mismo, que cree saberlo todo y mira a los demás por encima del hombro, pero, ¿es así en realidad? Iremos descubriendo que todos estos personajes tienen su trasfondo, que muchas veces ocultan o tratan de no mostrar.


Las puertas se cerraban y, a veces, ya no se volvían a abrir.


Tenemos la trama de novela policíaca, un tanto manida, que podemos encontrar en tantas obras de ficción: mafia, asesinatos, una stripper, muchos misterios, algunos cadáveres y unos policías del FBI y la LAPD que tratarán de resolver el caso mientras se pelean entre ellos. Tiene muchos puntos fuertes como son el punto de vista coral con un narrador en tercera persona, pues se sigue a muchos personajes diferentes y nos permite tener varias perspectivas; la ambientación está cuidada hasta el mínimo detalle y, sobre todo, la asombrosa calidad de la prosa de Arantxa Rufo. Emplea un vocabulario incisivo que nos mete de lleno en la mente de los mafiosos, las strippers, los policías, etc. En esta obra hay incluso palabras y expresiones en ruso, con su correspondiente traducción, y se utilizan letras de canciones que contribuyen a darle un toque de realismo. También hay algunos matices de la cultura sudamericana, que tan presente está en Estados Unidos.

Como ya hiciera en su anterior novela todo está calculado con mucha precisión, desde los lugares que se mencionan a las armas que portan los protagonistas. Toda la ambientación está muy detallada. Y además también repite esa mezcla del bien y el mal en cada persona, que nos lleva a dudar de quienes son los buenos y quienes los malos, si es que los hay. Zed por ejemplo, está muy lejos de ser el típico asesino a sueldo o el villano de la historia, pero tampoco es un héroe precisamente. Nada es en blanco y negro, cada personaje es una escala de color.

La obra está excepcionalmente bien escrita. Engancha desde el principio, en el que nos encontramos un golpe de efecto muy certero, y su ritmo es ágil, tanto que apenas puedes soltarla. A pesar de tener más de cuatrocientas páginas, se lee realmente rápido. En definitiva, aunque no deja de ahondar en los tópicos de la novela negra, no vamos a encontrarnos la tópica lucha del bien contra el mal. Arantxa Rufo se mueve con gran soltura en esas revueltas aguas que son los temas comunes del thriller policíaco. Si os gustan las obras de ficción de policías y la novela negra en general, disfrutaréis mucho de este libro.


¿Dónde está esa línea y cómo carajo se cruza?

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