·Título: Cómo acabar con la escritura de mujeres
·Autora: Joanna Russ
·Traductora: Gloria Fortún
·Prólogo: Jessa Crispin
·Género: ensayo
·Editorial: Dos Biogotes y Barret Editorial
·Fecha: diciembre de 2018 (original: 1983)
·Ilustración de portada: Raúl Lázaro
·Páginas: 222
·Valoración: Bien, bien
·Enlace de compra

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Este traspaso extraoficial de escritura femenina de chica a chica, de mujer a mujer, es algo que Russ destaca aquí como antídoto para las mujeres obviadas en el entorno académico. Si la historia oficial se niega a contarte de dónde vienes, siempre puedes crear tú esos caminos.

Del prólogo de Jessa Crispin


Son dos mujeres importantes las que firman el presente ensayo. Joanna Russ (Nueva York, 1937 – Tucson, 2011) fue una escritora, académica y feminista radical estadounidense. Su obra más célebre es El Hombre Hembra, una novela de ciencia ficción satírica y utópica. Fue ganadora de los premios Hugo y Nébula y ejerció como profesora de inglés en la Universidad de Washington.

Por otra parte tenemos a la traductora de este complejo ensayo: Gloria Fortún (Madrid, 1977). La penúltima de ocho hermanas y hermanos. La escritora de la familia, después de heredar los libros de Los Cinco, estudió filosofía y filología inglesa. Es activista feminista. Actualmente combina la escritura y la traducción con su trabajo como community manager y la gestión del espacio feminista Fundación Entredós, donde imparte distintos talleres.


En Cómo acabar con la escritura de las mujeres, la galardonada novelista y ensayista Joanna Russ expone las estrategias sutiles, y no tan sutiles, que la sociedad usa para ignorar, condenar o menospreciar a las mujeres que producen literatura.

Publicada originalmente en 1983 y nunca traducida al español, esta obra, tan relevante hoy como entonces, ha motivado a generaciones de lectores con su poderosa crítica feminista. Con un tono sarcástico e irreverente, Russ examina las fuerzas que sistemáticamente impiden un amplio reconocimiento del trabajo creativo de las mujeres.


El trabajo de Joanna Russ es peculiar. Lo cierto es que nadie puede negar la cantidad de información, referencias y citas que hace constar en las páginas de este libro. Es abrumadora y machacante. Machacante, entiéndase, en el sentido de necesario. Existen principios recurrentes, casi insultantes, que Russ analiza en relación a las mujeres y a su rol como artistas, especialmente escritoras, en la historia.

Fija una fecha. Alrededor de 1600. Antes de tal año no existían mujeres que escribían. En torno a esta máxima, y a otras muchas, apoya sus argumentos citando críticas literarias, obras de mujeres del momento y, por supuesto, de hombres. Ellos, los que se mantuvieron cómodos en esa superioridad con la que, de alguna manera, se alzaron irremediablemente durante siglos y siglos.


¿Las cartas no cuentan? ¿Las cartas reales, escritas a personas reales? Muchas feministas han empezado a argumentar que gran parte de la escritura de las mujeres existe en forma de cartas y diarios, escritos sin pensar en que podrían ser publicados, los que no siguen normas “literarias”.


Existen nombres a los que, por su importancia, echa mano con asiduidad. Virginia Woolf es clave, para bien (y a veces para mal) en este desarrollo. Citas de Una habitación propia y de otros escritos ayudan a mover este motor. Muy importantes también son las figuras y las novelas de Jane Austen (recuerdo aquí mi crítica a Emma) y las hermanas Brönte (enlazo otra crítica de María Acebes por aquí). Nombres y obras vitales para la historia de la literatura femenina y su apertura al mundo. Es ilustrador, realmente, lo que implicó para la sociedad del momento el lanzamiento al mercado de obras así, tratadas de manera diferente y, en ocasiones, surrealista. Nuestras predecesoras, esas a las que debemos guardar gran cariño y admiración.


Brönte convierte a su narradora en una persona y en una mujer con el método más rápido que una escritora tiene a su disposición: le hace decir que no.

De Jane Eyre, por Moers


Lo que me sorprende es la ausencia de trato narrativo en sí. Me hubiera gustado, lo habría disfrutado más. Por supuesto, hay párrafos interesantes y con cierta hermosura pero, en general, se trata de una recopilación de datos, títulos, fechas y fragmentos (muy bien escogidos, brillantes) que nos muestran, enseñan y guían. Advierto aquí, pues, que no se trata de un ensayo con cariz literario como cabría esperar.

Por otra parte, no puedo dejar de comparar este título con la publicación reciente de Feminismo Terapéutico de María Fornet. Muy en una línea similar, aunque más enfocado a la autoayuda y al empoderamiento femenino. Ambos títulos, tal vez, deberían de estar en las mesitas de todas nosotras, las mujeres que aún deseamos cambiar el mundo.


No lo escribió ella.

Lo escribió ella, pero no debería haberlo hecho.

Lo escribió ella, pero no es una artista de verdad y no es serio ni del género literario correcto. Es decir, no se trata de auténtico arte.

Lo escribió ella, pero solo interesa/está incluido en el canon por un único motivo.

Lo escribió ella, pero hay muy pocas como ella.

6 comentarios sobre “Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ

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