·Título: Heridas Ocultas
·Autora: Sonsoles Fuentes
·Género: narrativa, novela negra
·Fecha: febrero de 2019
·Editorial: autopublicado
·Páginas: 252
·Valoración: bien, bien
·Enlace de compra


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Encendió un cigarrillo y fumó mientras se tocaba el hoyuelo del mentón con la mano libre. El olor a carburante de los yates sobre el agua desató el recuerdo de un día de marejada, el movimiento del velero, su hermano y él arrojando. Una vida a la que a medias había renunciado, a medias había sido expulsado. Se alegraba de que su padre tuviera que vender el velero. Le gustaba el mar, pero no los barcos. O quizá era solo la costumbre de vivir cerca de él.

¿Y qué importaba eso ahora? Tenía que buscar en su memoria, repasar los detalles con calma. Con calma.


A Sonsoles Fuentes ya la presentamos hace un tiempo en esta casa, cuando reseñamos en 2016 su novela Alas negras y chocolate amargo. Licenciada en Ciencias de la Información en la actualidad, escribe artículos de contenido social y psicológico en diversas publicaciones como La Vanguardia, Woman, Glamour, Man y Sexologies. También ha colaborado en el programa La naranja metálica (Canal 9) y como tertuliana en diversos espacios televisivos.

Ha publicado también Chicas malas. Cuando las infieles son ellas (Urano), Él está divorciadoLa aventura de ser una single y la novela Como la seda. Es coautora de los libros Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales y Lo que de verdad nos pone. Hombres y mujeres desvelan sus fantasías sexuales (editorial Temas de Hoy). Hoy, dos años después de su último trabajo, tengo el gusto de reseñar Heridas ocultas:

El cuerpo de Teresa Torres ha aparecido en el suelo de un apartamento turístico con una brecha en la cabeza. Podría tratarse de un desafortunado accidente, pero el inspector Ángel Gaya se ha propuesto descubrir quién fue la última visita que recibió Teresa.

Los propietarios del apartamento, Ana y Jorge, son una pareja en crisis que tendrán que decidir qué hacer con su matrimonio.

Mientras tanto, un joven que huye de la ciudad y de su familia tropezará con un pasado del que nada sabía.


¿Sabéis? Cada vez me cuesta más encontrar obras autoeditadas que llamen mi atención. Hace un tiempo la cantidad de autoras que seguía en este ámbito era abrumadora; ahora vamos quedando menos que realmente nos lo tomemos en serio. Por eso estaba pendiente del trabajo de Sonsoles Fuentes y, por eso, saqué un hueco de inmediato para leerme su nueva obra en cuanto me lo propuso. Junto con Pilar Muñoz Álamo, Carol Munt o Joana Arteaga, forma parte de nombres propios con mayúsculas que la literatura necesita.

Digamos que Sonsoles Fuentes es una especialista en problemas domésticos e íntimos. Ese espíritu ya lo encontré en su anterior novela y en esta historia lo corroboro aunque, eso sí, en un tono diferente. No engatusa tanto por el drama, sino por el desorden que los acontecimientos implantan en las vida de Ana y Jorge, que se encuentran en plena crisis matrimonial.


Durante los primeros años de la relación, cada vez que él le hablaba de amor, Ana se volvía escurridiza. Las conversaciones intelectuales eran su modo de escabullirse, como si con ellas construyera un territorio en el que Jorge no podía penetrar cuando se sentía obligada a responder al amor de él con la misma intensidad.


Se plantea aquí una especie de novela coral muy bien hilada, consistente y con un ritmo más que adecuado para ir desgranando poco a poco los misterios que giran en torno a Teresa Torres, el cuerpo de la mujer que aparece en el apartamento. Lo que en un primer momento le parece un accidente al inspector Ángel Gaya, empezará a torcerse.

La autora demuestra una gran habilidad en el dominio de la trama. De hecho, es curioso como todos los personajes, mujeres y hombres, permanecen en un curioso equilibrio de importancia que no se rompe en ningún caso (algo diferente a lo que ocurría en una novela que reseñé en este espacio hace tiempo, casi podría ser una contraposición de lo que hay que hacer frente a lo que no hay que hacer). Y aunque, tal vez por cercanía, he conectado mucho más con Ana, también me he sentido muy unida a Jorge, algo que no suele ocurrirme con los personajes masculinos. Será (de hecho es) que la autora ha dedicado el mismo mimo y paciencia a construir ambos.


Estoy cansada de acallar la voz de mis deseos, cansada de mi cobardía… Tenía que haber ido en tu busca. Tú eres mi diario, mi día a día. Escribo para ti lo que debí decirte, escribo para darte aliento cuando lo necesites, para abrazarte, para apretarte contra mí y susurrarte que nada malo puede pasarte mientras te tenga en mi pensamiento.


En conclusión, se trata de una historia con cuerpo, entretenida, muy bien escrita y original. Tintes de novela intimista englobada dentro del género negro, que nos redescrubre a Sonsoles Fuentes. Que la disfrutéis.

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