·Título: Un dios de paredes hambrientas
·Autor: Garrett Cook
·Traducción: Hugo Camacho
·Género: terror/bizarro
·Fecha: febrero de 2019
·Editorial: Orciny Press
·Páginas: 192
·Valoración: Regular

Un-dios-de-paredes-hambrientas


Vuelvo a A Librería tras más de un mes sin publicar (estaba hundido entre proyectos, pero he estado corrigiendo entradas en la sombra, que conste) para hablaros de un libro cuya premisa promete muchísimo. Y digo esto para que no os centréis solo en la pobre puntuación que se ha llevado. Aunque hay varios motivos. En breve os los cuento.

Antes, presentemos brevemente a Garrett Cook, ganador del premio Wonderland de bizarro y uno de los autores que aparecen en Bienvenidos al bizarro, también de Orciny. Cook es autor y editor y ha recibido varias distinciones por su obra. Un dios de paredes hambrientas es la primera de sus novelas que se traduce al español.

Antes de seguir, os dejo con la sinopsis:

Entre estas paredes soy Dios.
Siempre he estado aquí y siempre existiré. Entre estas paredes tengo total control de lo que ves, lo que sientes y lo que piensas. Transformo la realidad según mis deseos. Te pondré frente a tus peores miedos y haré que te entregues a tus deseos más oscuros. Tu dolor es mi placer. Tus lágrimas, mi ambrosía. Tu desesperación, mi regocijo. Te romperé por dentro. Te destrozaré. Entre estas paredes soy Dios, y una vez entras en mí, ya no hay salida. Te poseeré para siempre.


¿Promete, verdad? Pues bien, esa no es más que la punta del iceberg de una obra en la que, para mí, han pesado más otros elementos. Sí, parte de una idea genial, le da la vuelta a la típica historia de casa encantada y la reinventa hasta el punto de volverla mitología. Esto es sin duda genial. Pero la ejecución no termina de convencerme, ni tampoco los sucesos que se narran, muchas veces envueltos en gore y sexo violento gratuitos. En mi defensa diré que puntué en su día con muy altas notas dos obras que de esto llevan un buen puñado (Bienvenidos al bizarro Porno religioso improvisado). Así que el problema no es que este libro sea demasiado esto o demasiado lo otro para mí. A mí que me lancen excesos a la cara, pero que tengan sentido.

¿Por qué estos excesos no tienen sentido? Porque el autor se regodea una y otra vez en lo mismo. Y llega un punto en el que el lector se pregunta cómo esta o esa otra escena sirven a la trama. No solo este tipo de escenas me han parecido repetitivas. Las propias construcciones también lo son. Cook repite una y otra vez frases casi idénticas y tiene una obsesión con la conjunción y (and) que, en mi opinión, debería controlar.

Igual es cosa del idioma. No todas las obras se adaptan igual de bien al traducirlas. Y ojo, no estoy desmereciendo la traducción de Hugo Camacho que, como siempre, es impecable. Con esto me refiero a que, igual, algunos recursos que funcionan muy bien en lengua inglesa, no funcionan igual de bien en español.

Esta no es una obra para mí y, con las grandes obras bizarras que tiene Orciny, sospecho que no lo será para muchos otros de sus lectores.

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