·Título: Luna de locos
·Autor: José Antonio Cotrina
·Narrador: Pablo López
·Género: ciencia ficción
·Tiempo de escucha: 2 horas y 46 minutos
·Editorial: Sonolibro
·Valoración: Excelente
·Escuchado con Storytel

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Esta es la historia de tres hombres condenados a trabajar…


José Antonio Cotrina (Vitoria, 1972) es uno de los escritores de fantasía, terror y ciencia ficción más interesantes de nuestro país (y digo interesante porque decir que es el mejor queda poco profesional en una reseña).

Desde principios de los noventa ha publicado con periodicidad, aunque hubo que esperar hasta el 2003 para poder leer su primera novela: Las fuentes perdidas, tras la que han llegado la trilogía del Ciclo de la Luna Roja o La canción secreta del mundo. También escribe obras a cuatro manos con Gabriella Campbell (El fin de los sueños o El día del dragón son dos ejemplos).

La obra que reseñamos hoy¸ Luna de locos, fue galardonada con el primer premio del certamen Alberto Magno de ciencia ficción en el año 2007 y he podido disfrutarla gracias a que ha salido en formato audiolibro, ese al que, como os dije hace poco, me he aficionado.


Nabuco es una luna en donde van a morir todas las naves averiadas. Una nave que se usa como vertedero y como desguace, un lugar donde se deshecha aquello que ya no sirve. En esta luna solo habitan tres personas, tres presos condenados a algo peor que la muerte: trabajar hasta el fin de sus días en medio de la soledad más absoluta, entre basura y con constantes tormentas que los mantienen incomunicados del exterior. En el momento en el que sucede la historia en la luna habitan tres ancianos, tres seres despiadados que cumplen condena eterna: Drago Coro, Vladimir Constanza y Garibaldi. Cada uno, loco a su manera, sobrevive como buenamente puede, refugiándose en lo más profundo de su mente, pagando por los pecados cometidos hasta que, por la casualidad más improbable del mundo, vuelven a estar en boca de todos. Las cenizas de uno de los Orestes llegan a esa luna-desguace y ellos lo encuentran. En sus manos recae entonces una gran responsabilidad…


Esta ha sido mi segunda lectura en formato audiolibro (os recuerdo que la primera fue Reina Roja, de Juan Gómez Jurado) y la verdad es que la experiencia ha sido totalmente distinta.

Cuando vi el audiolibro de una obra de Cotrina no pude evitar seleccionarlo, pero creo que en esta ocasión hubiese disfrutado mucho más la lectura tradicional que este formato. Y no es porque el narrador no me haya gustado (todo lo contrario, tengo que decir que me ha gustado muchísimo más que la narradora de Reina Roja), pero es un autor al que disfruto tanto que siento que no he hecho la historia mía, que la he leído con la voz que me han impuesto. Pero esto es solo una apreciación personal, ya que me parece un trabajo impecable en todos los sentidos.

En esta obra encontramos dos narradores, uno con más voz que otro, pero con dos voces diferencias (cosa que he agradecido, que las voces de los personajes se distinguían con total claridad y estaban muy bien logradas). La primera que aparece es la del hombre encargado de recuperar las cenizas y la otra, la que tiene más protagonismo, la de Constanza, quien registra en su diario todo lo que sucede en la luna para tratar de mantener la cordura. O quizá porque la ha perdido.

Constanza llega a la luna después de pasar eternidades encerrado en una prisión de máxima seguridad. Es un rebelde que, bajo los efectos de diversas drogas y discursos exaltados, acaba con la vida de muchas personas. Su imagen se convierte en icono de la revolución, una revolución que, realmente, no es la suya. Es un hombre derrotado, es un hombre que acepta su destino y que cree que merece el castigo que le han impuesto, pero también es un hombre muy fuerte. A través de sus palabras conocemos a los demás personajes y el resto de la historia, pero lo hacemos de una manera que me ha parecido asombrosamente objetiva.

Drago Coro es otro de los componentes de esta extraña pandilla. Un hombre enorme que desde que puso un pie en la luna no ha abierto la boca. Es un asesino sanguinario que asusta a Constanza –a pesar de que, como le recuerda Garbaldi en muchas ocasiones,  los muertos de Drago son menos que los de Constanza– debido a su impresionante imagen, puesto que se suele pasear desnudo por la casa en la que habitan y tiene dos manos rojas tatuadas en el pecho. Cuando no está trabajando o en su habitación (la cual parece una cueva), está en el exterior, dibujando enormes animales como si de un hombre prehistórico se tratase. Este personaje tiene una extraña habilidad y un profundo secreto que no os desvelaré, por lo que si queréis saberlo, corred a leerlo.

El tercer loco es Garibaldi. Es un personaje peculiar. Está loco y lo sabe, pero su locura es peculiar. Se pasa el día realizando complicadas –y absurdas– operaciones matemáticas. Durante un par de horas al día desaparece sin decir adónde va y, cuando se lo muestra a Constanza, este se queda impresionado: en el interior de una nave reduce los grandes logros, las victorias y las derrotas en ecuaciones que después traduce a música. La música del mundo…


¿Te has vuelto loco ya?


Este es un relato ameno y atrapante, una vez entras en la historia, es difícil salir. Es cierto que aunque tiene tintes de oscuridad, no es tan oscuro como otras obras, lo que quizá a mí me atrae un poquito menos, pero aun así tengo que decir que el relato me ha encantado y que por supuesto os lo recomiendo a todos los que améis la ciencia ficción.

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