·Título: Quedan los huesos [Original: Salvage the Bones]
·Autora: Jesmyn Ward
·Traductora: Celia Montolío
·Género: ficción
·Editorial: Siruela
·Fecha publicación: 2013 [traducción al español]
·Número de páginas: 256
·Valoración: Bien, bien
·Enlace de compra

quedan los huesos


Posee magia, puede hacer que lo natural se doblegue a lo antinatural.


A pesar de que no suelo leer tantos betsellers como hace unos años, tras haberme decepcionado muchos de ellos y descubrir las maravillas que hay en editoriales pequeñas y autores independientes, vi este libro en el Kindle Flash diario y su sinopsis llamó mi atención.

Me sonaba su autora, la escritora y profesora estadounidense Jesmyn Ward (1977). Se licenció en lengua inglesa y escritura creativa y ha dado clases en diversas universidades de Estados Unidos. Procede de una familia humilde, de una comunidad rural y afroamericana al igual que la protagonista de la novela. Por tanto, estos aspectos personales se reflejan en su obra.

También ha sido premiada en varias ocasiones. Ganó el National Book Award de 2011 por esta obra y también el Alex Award. La que hoy nos ocupa es su segunda novela, que le supuso un éxito de ventas y crítica. Tiene otras obras que no han sido traducidas al español, como son Where the Line Bleeds (2008), Men We Reaped (2013) The Fire This Time (2016) y Sing, Unburied, Sing (2017).

La protagonista y narradora de esta historia es Esch, una chica de quince años que ante la duda que se gesta en su interior, roba un test de embarazo. Ella no lo sabe, pero el huracán también se está gestando sobre el Golfo de México y pondrá todo del revés. Solo su padre, Claude, un alcohólico al que nadie hace demasiado caso, se prepara para la gran tormenta. Dice que la siente en los huesos. El hermano de Esch, Skeeth, tiene una sola preocupación, cuidar de su pitbull, China, que acaba de tener cachorros. Su esperanza es venderlos y conseguir dinero. Randall vive con una única obsesión, el baloncesto. Quiere una beca para un campamento y lucirse ante los ojeadores. El hermano más pequeño, Junior, solo busca un poco de afecto y atención. Rose, la madre de los cuatro chicos, falleció hace años por complicaciones en el parto de Junior.


Y entonces murió mamá, y no quedó nadie a quien agarrarme.


Aunque nadie parece creerle, Claude está en lo cierto. El huracán que se acerca es el Katrina, uno de los más mortíferos y que más daños económicos causó en la historia de Estados Unidos. En la novela se narra el horror producido frente a la cotidianidad de una vida que no es sencilla para nadie, pero que es particularmente difícil para Esch. También vemos la solidaridad y los buenos sentimientos de muchas personas, aunque la maldad está presente. Esta es sin duda una novela de personajes reales que cobran vida conforme la narración avanza. Sin idealismos ni heroísmos de ningún tipo.

Se trata de una novela ambientada en lo que se podría llamar el Estados Unidos profundo, alejado de las grandes ciudades. En este pueblo las casas están bastante separadas y se vive con un ritmo propio. A pesar de ello, los vecinos se relacionan más entre sí que en comunidades más grandes. Los cuatro niños y su padre viven en una vieja granja destartalada con las gallinas pululando por todas partes. Al lugar lo llaman El Hoyo. El propio Claude la construyó y cerca de allí está la vieja casa abandonada de los padres de Rose.

Esch narra con un misticismo particular, mezcla sus vivencias y las compara con el libro de mitología griega que está leyendo para el instituto. Se me antoja una persona reflexiva, que vive más hacia dentro que hacia afuera. Y parece bastante madura para la edad que tiene, si bien es solo una niña que tiene que enfrentarse a un tremendo desafío.


Esta noche es Patroclo para Aquiles, que es Randall.


Nos topamos así con un ambiente bastante marginal, de chicos mal alimentados y poco cuidados, que viven el baloncesto de calle y de competición y las peleas de perros. Todo parece regirse según sus propias normas. Esch vive el sexo de un modo crudo e inmaduro, relacionándose con chicos por inercia. Según sus propias palabras, porque es más sencillo dejarles hacer que decir que no. Pero desde hace unos meses solo tiene relaciones con Manny, un chico mayor que vive con su novia y no trata a Esch demasiado bien, aunque ella parece no percatarse. Está demasiado obsesionada con él.


 La espalda de Manny es una puerta cerrada.


Aunque el final de la historia me decepcionó un poco, es muy abierto y da pie a una continuación. Además, la novela en sí tiene una narrativa hermosa y su lectura se disfruta. Su trasfondo es real, el Katrina que en 2005 asoló Estados Unidos, pero trata sobre todo las miles de historias de personas que no se cuentan. Esch, El Hoyo y sus hermanos y amigos parecen invisibles a ojos de la sociedad. Pero están ahí, cada uno con su lucha particular, que se vuelve una sola, la de la supervivencia, cuando el huracán llega.

Esta obra os gustará si os gustan las novelas sobre historia reciente, los personajes realistas y humanos, la narración un tanto mística y con un toque original en su prosa, que por otra parte está muy cuidada. Un buen libro para conocer la historia de las personas anónimas ante el desastre, esas gentes que se alejan del ideal que suele vendernos la literatura y el cine más comerciales.

2 comentarios sobre “Quedan los huesos, de Jesmyn Ward

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