[Título: Expuesta]
·Autora: Olivia Sudjic
·Traducción: Javier Guerrero
·Género: ensayo
·Fecha: 2019
·Editorial: Alpha Decay
·Páginas: 96
·Cómpralo aquí
[Valoración: Bien, bien]

250


Un ensayo sobre la epidemia de la ansiedad

Al igual que Crudo (Alpha Decay, 2019), de Olivia Laing, Expuesta es un libro de tan rabiosa actualidad que su propia lectura resulta dolorosa. En este ensayo, Olivia Sudjic consigue transmitir todo ese estado de nerviosismo y angustia que convulsiona al mundo pero de manera más amable, o puede que simplemente su expresión resulte más honesta al estar desprovista de recursos literarios por tratarse de un ensayo. Expuesta hace que nos sintamos menos solas en medio de esta ansiedad que nos devora y aísla a unas de otras y de la sociedad en su conjunto y que afecta a la producción literaria del momento.

En este sentido, se advierte en esta obra un importante carácter generacional: Sudjic no solo cita a sus referentes literarios (la mayoría mujeres, como Clarice Lispector), con la labor genealógica que esto conlleva, sino que cita con frecuencia a sus contemporáneas. Rachel Cusk, Dévora Levy, Olivia Laing, Eleanor Morgan, Maggie Nelson, Roxane Gay, Chris Kraus… Varias citas de sus obras pueblan el ensayo de Sudjic, y es que sus libros también dan cuenta de este momento de nerviosismo que ella califica de “epidemia”. Todo ello, sin esconder su predilección y amor profundo por Elena Ferrante. Esto hace que Expuesta esté lleno de hipervínculos a otras obras y artistas y que funcione como un libro-puerta para continuar explorando esta angustia existencial que enferma la sociedad de hoy en día y a nosotras como individuos que forman parte de ella.


[…] leer a esas autoras fue como ser bien recibida por desconocidas. Cuando me sentí atomizada y expuesta, leerlas fue como sentirme abrazada. Si una vez quise menos gente en mi cabeza, ahora espero invitar a más voces femeninas a la multitud.


La autora parte de su propia experiencia al caer en una grave crisis de ansiedad tras finalizar la escritura de su primera obra, Una vida que no es mía (Destino, 2019). De repente, se vio enmudecida. La absorbió el silencio. Se veía incapaz de enfrentarse no ya al aprovechamiento de una beca de escritura que le habían concedido, sino a continuar formando parte de la sociedad. Limitó todas sus comunicaciones, se aisló… Probablemente esta sea una situación que nos resulte familiar a muchas de nosotras. Todas hemos padecido, padecemos o conocemos a alguien que ha padecido problemas de salud mental, algo que tiende a silenciarse y esconderse.


La ansiedad me hace sentir como si tuviera dos yoes: el real y el yo ansioso. Ojalá pudiera abrir un boquete en algún sitio para que saliera el intruso. En el epicentro de una espiral de angustia, la trepanación, de repente, no parece tan medieval. Para no enemistarme con demasiadas personas: MUCHAS VECES ESTOY PERFECTAMENTE BIEN.

En lo único que podía pensar era en fracaso y desastre, rechazo y humillación. Si oía una voz familiar, se me hacía un nudo en la garganta. Pero cuanta menos interacción tenía, más angustiada me sentía. El círculo se convirtió en otro pozo.

Es la sensación de ser siempre vulnerable y de culparte por pensar que podrías controlarlo.


Por eso es tan importante el libro de Sudjic, por su valentía. Por lo difícil que ha debido resultar para ella poner en palabras este estado de ansiedad que llega a hacerte desaparecer como persona. La ansiedad existe y es un problema real importante, mucho más frecuente de lo que imaginamos y de especial incidencia en las mujeres. He ahí la relevancia: Expuesta recoge el testimonio de una mujer joven (Londres, 1988) que ha caído en el abismo de la nada y ha conseguido escribir este libro para que no olvidemos, para contribuir a sensibilizar sobre este tipo de problemas pero, sobretodo, para hacernos sentir menos solas.


La experiencia femenina te cuenta que lo personal es político, mientras que el mundo te cuenta que hay algo mal en ti personalmente y el sistema está bien […].

Que las mujeres escriban sobre ellas mismas, usando su propia voz, es radical por el simple hecho de que muchas veces eso se reprime o se desdeña.


Además, pese a todo ello, deja abierta la puerta a seguir adelante y servir como ejemplo para muchas de nosotras. Quiere que su ansiedad resulte útil, que no nos hagan dudar de que lo que sentimos es real y, sobre todo, dejarnos bien claro que nosotras no tenemos la culpa.


[…] espero dar ánimo a aspirantes a escritoras que lean esto, desde mi limitada pero todavía cruda experiencia, tengo que admitir que las cosas no han mejorado. Tal vez lo controlo mejor, pero la conciencia de mí misma que tuve mientras escribía mi primera novela palidecen en comparación con lo que sentí intentando escribir la segunda.

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