[Título: La maldición de Hill House
Original: The Haunting of Hill House]
Autora:
Shirley Jackson
Traductor: Carles Andreu
Género: terror
Editorial: minúscula
Páginas: 265
[Valoración: Excelente]

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Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo por mucho tiempo en condiciones de realidad absoluta.


Shirley Jackson es una de las autoras de terror más reconocidas. Su obra, en especial la que hoy nos incumbe, es un referente para los grandes escritores de terror actuales, por lo que ahora que se ha reeditado no he podido evitar hacerme con el libro y disfrutarlo.

Hace unos meses, la plataforma Netflix llevó a su catálogo una adaptación en serie de La maldición de Hill House que, a mi parecer, es una auténtica maravilla y os recomiendo encarecidamente.

Os dejo con la sinopsis de la obra:

Cuatro personajes llegan a un viejo y laberíntico caserón conocido como Hill House. Son el doctor Montague, un estudioso de lo oculta que busca pruebas de fenómenos psíquicos en casas encantadas, y tres personas a quienes el doctor ha reclutado para llevar a cabo un experimento. A pesar de las reticencias de su familia, Eleanor, una joven algo atormentada y de pasado infeliz, acabará formando parte de la singular comitiva. Los otros son Theodora, con quien Eleanor establece un fuerte vínculo inicial, y Luke, el heredero de la casa. Pronto todos deberán enfrentarse a situaciones que están más allá de su comprensión. Hill House parece estar preparándose para escoger a uno de ellos y hacerlo suyo para siempre.


La historia en sí sigue un argumento bastante simple: un grupo de personas decidido a descubrir los misterios que rodean Hill House.

Hacer esta reseña es algo complicado para mí ya que hacía mucho que no leía un libro que me provocase tantas sensaciones. He dejado pasar más de una semana desde que lo leí para ver si conseguía poner en orden todas las ideas que me rondan la mente, pero está siendo complicado.

Comenzaré hablando de los personajes. Como podéis leer más arriba, en la sinopsis se nos habla de ellos, así que no me extenderé mucho. El doctor Montague es un estudioso de lo paranormal un poco extraño que vive bajo la sombra de su mujer, que también hace una breve aparición en la historia. Es un hombre que ha conseguido alquilar Hill House y que se dedica a investigar sus peculiaridades que, según se va descubriendo, son muchas.

Eleanor es un alma cándida que decide que quiere empezar a vivir su propia vida después de pasarse parte de su existencia atada a una madre enferma y a una hermana posesiva, así que acepta una invitación un poco extraña. Eleanor tiene una rara relación con Theodora y, la verdad es que todo lo que las rodea resulta bastante ambiguo.

Theodora, o Theo como le gusta que le llamen, no habla mucho de sí misma. Con ella nunca se sabe cuándo dice la verdad o cuándo miente. Cuenta algunos detalles de su vida pero el lector no sabrá si creerla o no. Es un personaje que no ha llegado a caerme simpático pero tampoco sabría explicar el motivo de la antipatía que me ha generado.

Luke, el heredero de la mansión, está allí porque la actual dueña, su tía, así lo ha querido. A Luke, que se nos presenta como un bala perdida, no le interesan los temas paranormales en exceso y si está allí es porque, a pesar de todo, aprecia a su tía.

Además de estos personajes, nos encontramos con los Dursley, un peculiar matrimonio encargado de cuidar la casa y que contribuye a que el ambiente de Hill House sea más terrorífico aún.

La verdad es que cuando comencé con esta lectura me transmitió un tono absurdo. Los diálogos son a cada cuál más idiota y, sin embargo, ayudan a que todo sea más demencial.

Creo que en esta novela se mezclan dos de los géneros que, según dicen, son los más complicados de escribir: el humor y el terror. Porque en esta novela hay mucho terror. Como sabéis, soy una gran aficionada al género y he leído lo suficiente como para que ya casi nada me sorprenda, pero La maldición de Hill House me ha puesto los pelos de punta. Cada vez que lo leía sentía un pequeño escalofrío recorriendo mi espalda y una sensación de que algo estaba pasando.

Todo viene dado por la mansión, que es un personaje más de la historia. Esto es lo que más me sorprende, que Shirley consigue hacer de la mansión uno más.

Sin embargo, sí que ha habido una cosa que me ha chirriado y que ha hecho que no le dé un imprescindible a esta novela: el final. Me parece un final abrupto y bastante frío que no le hace justicia al resto de la novela.

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