Excelente

Crítica a “Todas las horas mueren”, de Miriam Beizana

“El tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac que todos, todos llevamos dentro. Como una maldición hiriente, que nos desangra poco a poco, que va abriendo nuestras heridas, brotando de ella segundos, minutos, horas de vida. Presente en cada acción de nuestra vida, que llamamos cotidiana, es el tufillo constante que sufrimos por el simple y mero hecho de existir. Nos creemos grandes y no somos ni tan siquiera cucarachas. Cucarachas, cucarachas”.